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martes, 21 de mayo de 2013

La Ascención del Señor Jesús: Ascender a la realidad de los pobres

“Ustedes deben dar testimonio de estas cosas”

¿Quieres educar a tu hijo? ¿Cómo hacerlo? Con el ejemplo.
Tu hijo no crecerá si tú permaneces quieto, inoperante, estático. Es verdad que al principio observará lo que haces, contemplará cada acto y tu modo de proceder; pero ese tiempo es pasajero, porque su verdadero crecimiento se manifestará en la acción.

La solemnidad de la Ascensión se celebra contemplando a Jesús; pero el mismo Jesús nos pide, en cierto sentido, “ascender a la tierra”: es decir, subir hacia los problemas de los pobres, hacia los retos de la vida, hacia la superación del miedo, hacia la acción, la misión y la evangelización.

Lo verdaderamente extraordinario de la Ascensión no es un hecho espectacular, como si Jesús se elevara al cielo entre efectos especiales. Lo esencial es que este acontecimiento confirma su divinidad y, por tanto, fortalece nuestra fe: una fe bien fundamentada, respaldada por el mismo Jesús y sostenida por el testimonio.

La Ascensión desborda toda medida geográfica. Ocurre en un lugar significativo: un espacio de reposo, de consuelo y de restauración corporal y espiritual; un lugar cercano al corazón de sus grandes amigos. Allí, donde nace el sol y el aire fresco deja percibir el susurro y la caricia de Dios. Así es: Jesús no asciende en Jerusalén, sino en Betania.

Ascender a la realidad de los pobres es un imperativo de la misión de la Iglesia. Así lo ha comprendido el papa Francisco, y así estamos llamados a vivirlo nosotros.


Solemnidad de la Ascensión – Ciclo C (Lucas 24, 46-53) 12 de mayo de 2013


domingo, 5 de mayo de 2013

Sexto Domingo de Pascua (C) “No se angustien ni tengan miedo”

No se angustien ni tengan miedo


 
Este texto transmite una invitación profundamente consoladora: la fe cristiana no elimina las dificultades, pero sí transforma la manera de vivirlas. La frase de Jesús, “No se angustien ni tengan miedo”, no es una negación del dolor humano, sino una llamada a confiar en su presencia y en la paz que Él ofrece. En el contexto pascual, el mensaje anima a una comunidad creyente a vivir con serenidad, fidelidad y esperanza, sabiendo que el amor a Cristo se expresa en guardar su palabra. Es un texto breve, pero con una fuerza espiritual muy actual: en medio de la incertidumbre, Jesús sigue ofreciendo paz al corazón.

Sexto Domingo de Pascua – Ciclo C (Juan 14, 23-29) 5 de mayo de 2013

Amar a Jesús es vivir su palabra

El amor cristiano no se queda en emociones o devociones externas; se demuestra en la obediencia fiel al Evangelio.

Dios habita en quien ama

Jesús promete una intimidad inmensa: el Padre y el Hijo hacen morada en quien guarda su palabra. La vida cristiana es una vida habitada por Dios.

La paz de Cristo vence el miedo

Jesús no promete ausencia de problemas, sino una paz distinta a la del mundo: una paz que sostiene el corazón y permite vivir sin angustia, incluso en la prueba.