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sábado, 14 de diciembre de 2013
Alegría, paciencia para recibir al Niño Jesús
“Vayan y
díganle a
Juan lo que están viendo y oyendo”
domingo, 8 de diciembre de 2013
Fe vigilante - Adviento 1
Si quieres tener una buena Navidad deberías tener
un buen adviento. En el adviento tenemos temas que nos ayudan en dicha preparación:
Isaías es una síntesis de la Sagrada Escritura y tiene infinidad de temas, Juan
el Bautista también se va lucir con la conversión de los pecados y la Virgen
María en el tercer domingo de Adviento nos muestra su alegría y gozo de ser una
mujer al servicio del plan de Dios.
Ajustarnos a los caminos de Dios: “No juzgará por
apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia,
con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y
al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus
lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas” (Is 11, 1-10). Es decir, el único
justo es Dios, su justicia nos implica, nosotros si queremos ser justificados
debemos ser justos y para ello ajustarnos a los caminos del Hijo de Dios.
uilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos
los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho
el Señor-. Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien
esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del
Señor se posará sobre este monte." (Is 25, 6-10) Si esto hace Dios por mí
y por cada uno de nosotros con mucha ilusión espero que llegue. El Padre, le da
al hijo amor, comida, casa, luz, internet, cable, ropa, regalos,… confianza,
paz,… y el estúpido valora todo esto cuando ya está sufriendo miseria. Qué difíciles
somos y nos escapamos por la ventana.miércoles, 6 de noviembre de 2013
La familia y la patria
Sobre las uniones de personas del mismo sexo:
Sobre la relación entre la familia y la persona:
miércoles, 30 de octubre de 2013
Domingo Ordinario XXXI – Ciclo C (Lucas 18, 9-14): Publicano y fariseo, ateo práctico y necesitado de misericorida
“(...) por considerarse justos, despreciaban a los demás”
¿Sabes orar?
La pregunta parece sencilla, pero en realidad nos deja sin piso:
¿sabes orar?
En un mundo competitivo, donde uno presume de “saber de todo un poco”, la respuesta rápida sería: “sí, claro”.
Otros, en cambio, quizá dirían: “no”, porque nunca lo han intentado o no saben por dónde empezar.
La oración es un tema fuerte en el evangelio según san Lucas. Para él, la oración cristiana es una gran novedad… y también un motivo de escándalo.
The Pharisee and the Publican (De Farizeeër en de tollenaar), 1661, Barent Fabritius (Dutch Baroque Era Painter, 1624-1673), oil on canvas, 95 x 287 cm, Rijksmuseum, Amsterdam, The Netherlands. Large size here.1. La novedad de Lucas
Lucas es autor del Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles.
No conoció personalmente a Jesús: bebió de la experiencia de san Pablo, como se ve en los Hechos, y según la tradición conoció también a la Virgen María. Por eso es quien mejor narra la infancia de Jesús, la visitación a Isabel, el Magníficat, la presentación en el templo… detalles que solo puede transmitir una madre o alguien muy cercano.
Lucas es un hombre de investigación:
no nació cristiano, se convirtió, viajó a Roma, conoció a Pedro y a Marcos. Su Evangelio está dirigido sobre todo a los no judíos, representados en ese “Teófilo” (“amigo de Dios”) del inicio de su obra.
Procede de un ambiente pagano, de una cultura donde la relación con la divinidad suele ser utilitarista: se ofrecen sacrificios para aplacar la ira de los dioses o para conseguir favores. Casi parece que la salvación depende de la ofrenda y de la iniciativa humana.
Cuando Lucas descubre a Jesús, la oración se le revela como algo completamente nuevo. Escucha cómo oraba el Señor, especialmente antes de las decisiones más importantes y antes de elegir a sus discípulos. Aprende de Él el valor de la oración de intercesión, de ponerse delante de Dios por otros. Así, la oración se convierte en encuentro consigo mismo, con los demás y con Dios.
2. El “ateo práctico” y la necesidad de orar
Podemos llamar “ateo práctico” a quien vive como si Dios no existiera, aunque tal vez no lo diga abiertamente. Suele ser agrio ante la oración, la ridiculiza o la considera inútil… aunque en el fondo la necesite.
La novedad para Lucas —y para nosotros— es que en la oración ya no se ofrecen cosas externas, sino la propia interioridad.
La salud espiritual ya no depende de ser privilegiado, sino de reconocer que somos criaturas de Dios:
el perdón vence al odio,
el amor vence a la venganza,
la humildad vence a la soberbia.
«Dios enaltece a los que se humillan y humilla a los que se enaltecen».
El ateo práctico no quiere orar porque la oración lo deja sin apoyos falsos:
no le gusta rascar en el silencio,
le teme a encontrarse consigo mismo.
En cambio, quienes descubren el sentido de la oración empiezan a notar frutos concretos:
ya no gritan tanto en casa,
no se desesperan por todo,
son más respetuosos y sensibles,
se identifican con los problemas de los demás y buscan soluciones.
La novedad no es simplemente “ser buenos” (también se puede ser buena persona sin fe), sino vivir con sentido de cielo, con vocación de santidad: algo que va más allá del mero optimismo, del voluntarismo, del positivismo o de la autosuficiencia. Es una vida apoyada en algo más que las propias fuerzas.
3. Una calidad de oración que escandaliza
También la calidad de la oración causa escándalo.
Los fariseos eran considerados muy religiosos:
famosos, fieles cumplidores de la Ley, puntuales en el diezmo.
Los publicanos, en cambio, eran vistos como traidores al servicio del Imperio Romano.
Pues bien, Jesús, en medio de un ambiente religioso, tiene la valentía de presentar como modelo de oración no al fariseo cumplidor, sino al publicano despreciado.
Es un escándalo para quienes se sienten seguros de su propia justicia. No es extraño que, ante este estilo de Jesús, acabaran decidiendo matarlo.
4. ¿Oras como el fariseo o como el publicano?
En nuestra oración podemos parecernos al fariseo o al publicano (cf. Lc 18,9-14):
El fariseo no se humilla, se compara, se siente superior. Habla con Dios, pero solo de sí mismo. Sus logros los vive como mérito propio, como prueba de autosuficiencia. En el fondo, parece que no necesita los favores de Dios y se comporta como si pudiera “dominarlo”.
El publicano, con mala fama y todo, se reconoce pecador. No se justifica, no se compara: se golpea el pecho, pide perdón y espera la misericordia de Dios.
La parábola está dirigida, precisamente, a “algunos que, por considerarse justos, despreciaban a los demás”.
Por eso, vale la pena revisar cómo es nuestra oración:
¿Voy delante de Dios a demostrarle lo bueno que soy, o a dejarme mirar con verdad?
¿Miro por encima del hombro a otros, o me reconozco tan necesitado como ellos?
La invitación de Jesús es clara:
recuperar la humildad que está inscrita en lo más hondo de nuestro ser,
caminar con esperanza desde lo sencillo,
vivir en la verdad de lo que somos —con luces y sombras—
y mantener un corazón lleno de gratitud por el amor incondicional de Dios.
Solo así la oración deja de ser un discurso vacío…
y se convierte en un verdadero encuentro que nos cambia por dentro.
lunes, 7 de octubre de 2013
Tengamos fe
¿Cuáles son tus sueños? ¿Ya los realizaste?
¿Cuáles no, por qué? Estas preguntas se enganchan en la lectura de mis
ilusiones. Desde el sueño de una buena dieta y una rutina en el gimnasio hasta
los de escribir a tiempo este artículo, desde leer poesía hasta redactar la
tesis que me falta, desde la angustia hasta el optimismo, desde el respeto
hasta la práctica de las virtudes. Estos sueños laten cada día en el corazón,
son aspiraciones difuminadas en el aire, que regresan para tener vida y, ojalá,
en abundancia. Lo bueno es que los sueños pueden tener detractores pero nadie
los puede evitar.
“Soñé que un día los hijos de los antiguos esclavos
y los hijos de los antiguos amos se sentarían juntos en la misma mesa de
fraternidad…” (Martin Luther King). Este sueño del Nobel de la Paz (1964) se
cumplirá y por entonces el Papa Juan XXIII otorgó la canonización a San Martín
de Porres (1962). Un poco antes Cristobal Colón soñó con descubrir al nuevo
mundo, se desorientó en su viaje pero logró descubrir ese nuevo mundo que nos
implica y está en nuestra historia. Los sueños se logran, con sacrificio pero
nunca desmayando, a Luther King lo asesinaron (1968) y actualmente nos parece
normal que Barack Obama sea el Presidente de Estados Unidos; los peruanos
esperamos como tres siglos para que Martín de la Caridad sea declarado santo; Colón,
espero como seis años para recibir el apoyo necesario de los Reyes Católicos
(1492), y descubrirá recién en su cuarto
viaje (1502) las costas centroamericanas, y con ello la existencia de las
llamadas “altas culturas” en el Nuevo Mundo.
Por ello, no dejemos de soñar, esto implicará
confiar mucho en las virtudes y capacidades que Dios nos ha regalado. Sin
embargo, nunca los objetivos son plenos al margen de Dios.miércoles, 2 de octubre de 2013
Día del periodista: Pasión por la verdad
Pasión por la verdad
¡Periodista! Sí, sin horarios, sin feriados, pura vocación, aventura humana, agenda inmediata, construcción de mensajes, búsqueda de sentido, corriente de opinión, mirada amplia, proactivo, innovador, luces, efectos, encuadres, cámaras, micrófonos, audífonos, grabadoras, programas, satélites, señal, al aire, grabando,… Más allá de los instrumentos, el aporte humano, el sentimiento, el arte, el patriotismo, el humanismo, la verdad, la justicia, la objetividad, la honestidad salen por los poros y se nutren con cada tecla, el roce del papel, el lapicero, la libreta, el celular,…
domingo, 29 de septiembre de 2013
Opción preferencial por los pobres
domingo, 22 de septiembre de 2013
El administrador astuto
Domingo Ordinario XXV – Ciclo C (Lucas 16, 1-13) 22 de septiembre de 2013
La sagacidad del administrador le ha permitido acumular riqueza, si medida. Pero ha llegado la hora de dar cuentas y no se ha percatado de lo importante y sustentable en el tiempo: la aceptación de los demás. Se va quedar con las manos vacías porque a su gestión le comienza a inyectar prudencia, sabiduría y equidad con los deudores. La riqueza le resulta engañosa, la auténtica es hacer amigos, hacer el bien a los necesitados. La Mammona (dinero) brinda una aparente seguridad pero roba la armonía y equidad. Es mejor servir al Señor haciéndose amigo de los hombres. El administrador ante la pérdida de su puesto encontró una forma de garantizarse un futuro. Una corrección a posteriori de su gestión ha puesto en evidencia la injusticia con los pobres.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Escándalo del Reino de Dios
domingo, 4 de agosto de 2013
Domingo Ordinario XVIII – Ciclo C (Lucas 12, 13-21) 4 de agosto de 2013
Yo, en mi vida quisiera tener un ‘carraso’,
un buen sueldo, una casa bonita, una Tablet, un celular moderno, una laptop, tarjetas
de crédito, un “buen partido”, unas “tabas locasas”, varios ternos, muchos contactos
en las redes sociales, cómplices de ‘juerga’, un fin de semana fuera de esta aturdidora
ciudad, un departamento exclusivo, un negocio, ‘vivir de mis rentas’, viajar
por el mundo, salir en las portadas de los diarios, incluso por qué no: ser
famoso.
Cada día cuando prendo la TV me impacta la
capacidad que tienen los jóvenes, logran ganar los juegos, se sacrifican un
montón para ganar la ‘guerra’, el ‘combate’. Tienen un gran talento insuperable
y lo muestran con sus músculos, su curvas y cuentan intimidades; en cada
presentación las bellas damas satisfacen mi voyerismo con la ‘vueltita para los
televidentes’. Ellos tienen un montón de ‘sesudos’ y ‘sesudas’ seguidores en
las redes que invaden la web para expresar su profunda solidaridad cuando
alguien es eliminado o eliminada. Los diarios publican sutiles artículos sobre
las implicancias de la vida quebrada de cada modelo, de sus ráfagas pulcras
contra otra modelo. De la relación amorosa, seria y ‘para toda la vida’ que
iniciaron en el mismo set televisivo, pero que el hombre lo separó o la mujer
lo duplicó. Los programas con mayor rating se merece un televidente como yo que
tengo el control pero que las imágenes me descontrolan y mi dedo se resiste a
cambiarlo.–Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
El le contestó:
–Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente:
–Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola:
–Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.
Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe, y date buena vida.»
Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado ¿de quién será?»
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.
domingo, 21 de julio de 2013
Urgente y/o importante
Esta agenda anda íntimamente ligada al
tesoro que cada quien tiene en su corazón. A las personas que entregas tu
tiempo, las sonríes, dialogas, proyectas, abres la puerta de tu casa, de tu
vida, de tu intimidad. ¿Son las importantes o las urgentes? Así se buscan los
entrañables amigos. Abraham le pide a Dios que no se pase de largo, sino que se
quede, le ofrece agua para lavarse y pan para recobrar las fuerzas; el
visitante a cambio le anuncia que Sara va tener el hijo anhelado.domingo, 23 de junio de 2013
Jesús: ¿Quien dice la gente que soy yo?
Buscar la “buena vida” lleva a la muerte. Las consecuencias son conocidas por los adictos pero no les dan su peso real. Así sucede en la vida, en la fe, en la religión. Desgastamos la vida en aquello que significa la muerte paulatina, confiamos en lo que nos aleja de Dios, profesamos un credo de la muerte y no de la resurrección.
Además significa que gastamos la vida sin causas profundas, en aquello sin retorno, en lo que va secando la esperanza. La gastamos ‘alegremente’ para evadir las “cruces de la vida”. Nuestra vida se va como el humo contaminando y dañando a los demás, a inocentes.
Sin embargo, siempre hay una oportunidad, siempre el camino de ida puede tener retorno, de hecho serás ya otra persona y, ojalá de las que aprenden de sus errores.
“Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero que pierda la vida por causa mía, la salvará”.






