Homilía y Reflexión

Homilía para "reflexionar la vida terrena a la luz de la Sagrada Escritura"

  • Homilía y Reflexión
  • Literatura
  • Comunicación

Santo Domingo “Evangelio Viviente”


Bolonia, 22-24 de enero 2017

La misericordia de Dios me permitió viajar a Bolonia, Italia, para participar en la clausura del Jubileo de la Orden de Predicadores, celebrado con motivo de los 800 años de nuestra misión: “Enviados a predicar”. Era enero de 2017 y, más que un simple viaje, aquella peregrinación se convirtió en una oportunidad para acercarme a las raíces históricas y espirituales de la Orden.
Tumba de Santo domingo


Bolonia: una ciudad que conserva la memoria de Domingo

Lo primero que me sorprendió al llegar a Bolonia fue la cantidad de torres y construcciones imponentes que sobresalen en el paisaje urbano. La ciudad conserva también una característica singular: sus largas calles están protegidas por extensas arquerías que permiten caminar resguardados de la lluvia y del frío. En enero, la temperatura hacía sentir con intensidad el invierno europeo.
Pero la razón más profunda de mi presencia allí era otra: Bolonia fue uno de los lugares fundamentales en la vida de Santo Domingo y en los primeros pasos de la Orden de Predicadores, desde las primeras constituciones hasta la fuerza intelectual del carisma.
A comienzos del siglo XIII, Bolonia era uno de los grandes centros universitarios de Europa, especialmente en el ámbito del derecho y, progresivamente, también de la teología. Domingo comprendió muy pronto que la predicación necesitaba estar acompañada por una sólida formación intelectual. Para él, estudiar no significaba alejarse de la misión, sino prepararse mejor para anunciar el Evangelio, y un anuncio en el mundo donde la esperanza de cambio es palpitante: los centros de estudios y los medios de comunicación.
La ciudad ofrecía, además, un ambiente particularmente favorable para la formación de los frailes. La posibilidad de obtener la licentia docendi, vinculada al impulso del papa Honorio III y a su carta de junio de 1219, hacía de Bolonia un lugar especialmente atractivo para una Orden naciente que quería unir estudio, contemplación y predicación.

San Domenico: entrar en la memoria de la Orden

Aquella fría mañana, con apenas un grado de temperatura, llegamos a las puertas de la Basílica de San Domenico. Sobre la entrada se encuentra representado Santo Domingo en el momento de su glorificación. Al cruzar las puertas de la basílica tuve la sensación de entrar no solamente en un edificio histórico, sino en una parte viva de la memoria de la Orden. Allí estaba el fogón materno de nuestro "ser dominico".
Aquí se celebraron momentos decisivos para los primeros frailes y para la organización de la Orden. Aquí la oración, el estudio y la predicación fueron adquiriendo una forma concreta. Aquí se puede comprender mejor aquella intuición fundamental de Domingo: la contemplación no es el final del camino, sino la fuente de la predicación. ¿Acaso Domingo no quiso estar a los pies de sus frailes?.
Intentaba fotografiar cada escultura, cada pintura y cada detalle. Al mismo tiempo, procuraba no dejar que la curiosidad histórica desplazara la oración. Dejé una limosna de cinco euros y me llevé un libro sobre la historia de Santo Domingo, en italiano. Era también una manera sencilla de conservar algo de aquella experiencia.
coro
Me acerqué después al altar mayor y me senté durante un buen rato frente al coro. Su disposición semicircular y su antigua sillería me recordaron inmediatamente al coro alto del Convento del Rosario, en Lima. Pensé que, siglos atrás, en un espacio semejante, Santo Domingo y sus primeros compañeros se reunían para la oración comunitaria. Aunque luego, conocí el coro interno donde todavía se reúnen los frailes para las oraciones litúrgicas.Allí comprendí de nuevo que la vida dominicana no nació solamente de grandes ideas. Nació también de hombres que rezaban juntos, estudiaban, celebraban la liturgia y dejaban que la Palabra de Dios penetrara en sus vidas.
Domingo ha sido llamado un hombre que era “Evangelio viviente”. La expresión me parece particularmente significativa. El Evangelio no fue para él únicamente un libro que debía ser estudiado o una doctrina que debía ser predicada. Se convirtió en una forma de vida.
Y pensé entonces en una convicción que me acompaña desde hace tiempo: quien no estudia ni ora corre el riesgo de convertirse en una persona violenta. Violenta consigo misma, con los demás y también con la verdad. El estudio nos enseña a buscar; la oración nos enseña a escuchar. Sin ambos, la predicación puede convertirse fácilmente en imposición.

La tumba de Santo Domingo

El lugar que atrae inevitablemente a todo peregrino es la tumba (sarcófago) de Santo Domingo de Guzmán, fallecido en Bolonia en 1221.
sarcofagoEl monumento funerario, conocido como el Arca di San Domenico, fue trasladado a su ubicación actual en 1267 y constituye una de las grandes obras de la escultura medieval y renacentista italiana. En él participaron artistas de distintas generaciones, entre ellos Nicola Pisano y sus discípulos, y posteriormente Niccolò dell'Arca. Miguel Ángel también intervino en la realización de algunas de las esculturas del conjunto.
La historia del monumento es casi una historia de la propia memoria dominicana: diferentes artistas fueron añadiendo, modificando y completando la obra a lo largo de los siglos. Las esculturas y relieves narran episodios de la vida de Domingo y presentan figuras bíblicas y santos que ayudan a interpretar su misión.
Pero delante de la tumba todos esos datos históricos adquieren otro significado.
Uno puede estudiar las fechas, los nombres de los escultores y las características artísticas del monumento. Sin embargo, cuando uno se encuentra allí de pie, frente a los restos de Santo Domingo, la pregunta deja de ser únicamente histórica: ¿qué queda de Domingo en nosotros?
Ante la tumba era inevitable detenerse, guardar silencio, rezar y, por supuesto, tomar algunas fotografías. A veces el silencio se rompía por la emoción o por la presencia de otros peregrinos. Pero había un lugar que atraía particularmente mi atención: el relicario dorado que contiene el cráneo de nuestro padre Santo Domingo.
La historia de esta reliquia es antigua. El 15 de febrero de 1383 se abrió el sarcófago para extraer el cráneo, que fue colocado en un relicario de plata dorada realizado por el orfebre Jacopo Roseto. El 11 de noviembre de 1411, las reliquias fueron trasladadas para su veneración a la capilla donde actualmente se encuentran.glorificacion de Domingo
Al levantar la mirada, la arquitectura conduce hacia lo alto. En la bóveda se contempla el fresco de la Glorificación de Santo Domingo, realizado por Guido Reni en 1617. La imagen parece completar el movimiento de toda la capilla: de la tierra donde reposan sus restos hacia el cielo al que apunta su vida.

La celda

Se acercaba el momento del regreso. Era el 24 de enero.
Me desperté temprano. Sentía dentro de mí un imperativo difícil de explicar: necesitaba volver a orar ante la tumba de Santo Domingo.
Salí de la hospitalità (el hospedaje) y caminé por los pasillos internos del convento. Antes de llegar nuevamente a la tumba, pregunté en mi pésimo italiano si podía entrar a algún otro lugar. Solo alcancé a entender una palabra de la respuesta del sacristán:
“Celda”.
Me hizo señas para que lo siguiera. Mi experiencia es que los frailes se caracterizan por su hospitalidad y por mostrar lo significativo para quienes cruzamos el océano en busca de aquella raíz.
Caminamos por un pasillo hasta llegar a una habitación pequeña. Entonces comprendí: era la celda de Santo Domingo de Guzmán.
Entré.
Y allí ocurrió algo que no esperaba.
Me encontré solo, en silencio, en aquel espacio pequeño donde Domingo había rezado, pensado, sufrido y seguramente llorado por los pecadores. Un hombre había vivido allí hacía casi ochocientos años. Sin embargo, la distancia histórica desapareció por un instante.
Pensé en Domingo y pensé también en mí.
En aquel lugar había orado un hombre que había llevado en el corazón las preocupaciones de la Iglesia, de la predicación y de los hombres y mujeres de su tiempo. Allí había llorado por los pecadores.
Como yo.
Y entonces ya no pude rezar.
Solo lloré.
No fueron lágrimas de tristeza. Fueron lágrimas de agradecimiento. Agradecimiento a Dios por haberme permitido estar allí, por la historia que me había precedido, por la Orden a la que pertenezco y por todos aquellos frailes que, generación tras generación, han intentado mantener vivo el sueño de Domingo.
En la pequeña celda había un altar, antiguos leccionarios, la bula de aprobación de la Orden y algunos objetos vinculados a su memoria. Eran cosas sencillas. Pero precisamente esa sencillez hacía más fuerte la experiencia.
No estaba ante un monumento.
Estaba ante una vida entregada.
Un Evangelio que sigue caminando
Al salir de aquella celda comprendí que la peregrinación había cambiado de sentido.
Había llegado a Bolonia buscando historia y encontré una llamada.
Había querido conocer los lugares de Santo Domingo y terminé preguntándome qué lugares ocupa hoy el Evangelio en mi propia vida.
Había contemplado su tumba, pero en aquella celda entendí que la verdadera herencia de Domingo no está en un sepulcro, por hermoso que sea. Está en hombres y mujeres capaces de continuar su camino: orar, estudiar, contemplar, anunciar y servir.
Santo Domingo es llamado “Evangelio viviente” porque hizo de su propia existencia una palabra pronunciada para los demás. Su vida se convirtió en predicación antes incluso de que sus labios anunciaran el Evangelio.
Quizá por eso la celda fue para mí más impactante que la tumba.
La tumba habla de la muerte de Domingo.
La celda habla de su vida.
Y allí, en aquella habitación pequeña y silenciosa, comprendí que la pregunta fundamental no era cuánto sé de Santo Domingo, sino cuánto del Evangelio estoy dispuesto a hacer vida en mí.
celda de santo domingo boloñaMis hermanos - Carlos, +Héctor y Martín, me esperaban para desayunar y continuar aquella peregrinación por otros lugares históricos y significativos de la presencia dominicana.
Salí de la celda con los ojos todavía húmedos.
Afuera seguía haciendo frío.
Pero llevaba conmigo una certeza cálida y sencilla: el Evangelio puede seguir viviendo cuando una persona decide entregarle su vida.

Puedes ver las fotos de la tumba de Santo Domingo de Caleruega:
Click para ver





  

Séptima Palabra:


A su eterno Padre, ya el espíritu encomienda;
si mi vida no se enmienda,
¿en qué manos parará?
En las tuyas desde ahora
mi alma pongo, Jesús mío;
guardaría allí yo confío
para mi última hora.

"Era ya eso de medio día, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente dijo: ´Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu´. Y  dicho esto expiró:" (Lc 23, 46) "Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.» 48. Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho."

Padre:
-         Se dirige al “Padre”: con la seguridad de un niño, Jesús ofrece un grito muy fuerte con lo último del aliento que le quedaba: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc. 23, 46). Cuando tenía sólo 12 años, Jesús dice a sus padres que lo habían estado buscando durante tres días: “¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre?” (Lc 2, 49).
-         Abbá Padre: es una expresión aramea, (Mc. 14, 36 Gal. 4,6 Rom. 8, 15).   “Abbá” expresa no sólo la alabanza tradicional de Dios “Yo te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra” (cf. Mt 11, 25), sino que, en labios de Jesús, revela asimismo la conciencia de la relación única y exclusiva que existe entre el Padre y Él, entre Él y el Padre. Extraordinarias palabras conservadas por Mateo (Mt 11, 27) y también por Lucas (Lc 10, 22): “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelárselo”.
-          “Abbá”  testimonia esa particular comunión de personas que existe entre el padre y el hijo engendrado por Él, entre el hijo que ama al padre y al mismo tiempo es amado por Él. Cuando, para hablar de Dios, Jesús utilizaba esta palabra, debía de causar admiración e incluso escandalizar a sus oyentes. Un israelita no la habría utilizado ni en la oración. Sólo quien se consideraba Hijo de Dios en un sentido propio podría hablar así de Él y dirigirse a Él como Padre. “Abbá” es decir, “padre mío”, “papaíto”, “papá”.
-         Abbá: en la oración en Getsemaní, Jesús exclamó: “Abbá, Padre, todo te es posible. Aleja de mí este cáliz; mas no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras” (Mc 14, 36).
-         Al final de su vida, en la oración sacerdotal con la que concluye su misión, insiste en pedir a Dios: “Padre, ha llegado la hora, glorifica tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti” (Jn 17, 1). “Padre Santo, guarda en tu nombre a éstos que me has dado” (Jn 17, 11). “Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te conocí...” (Jn 17, 25). Ya en la parábola sobre el juicio final, proclama: “Vengan a mí, benditos de mi Padre...” (Mt 25, 34). Luego pronuncia en la cruz sus últimas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46). Por último, una vez resucitado anuncia a los discípulos: “Yo les envío la promesa de mi Padre” (Lc 24, 49).
-         Padre: “Ego et Pater unum sumus”  “somos una misma persona” “somos uno”, en la teología trinitaria se entiende “para que conozcan y sepan que el Padre está en mí y yo en el Padre”. La unicidad con el Padre mostrada en el diálogo con Felipe: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta” (Jn. 14:8)  Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (vs.9).
-         Jesucristo “conoce al Padre” tan profundamente, ha venido para “dar a conocer su nombre a los hombres que el Padre le ha dado” (cf. Jn 17, 6) Un momento singular de esta revelación del Padre lo constituye la respuesta que da Jesús a sus discípulos cuando le piden: “Enséñanos a orar” (cf. Lc 11, 1). Él les dicta entonces la oración que comienza con las palabras “Padre nuestro” (Mt. 6, 9-13 Lc. 11, 2-4).  
En tus manos:
-         La mano de Dios es la de la justicia, la del amor. Ante un Dios justo y amoroso sólo nos queda confiar, abandonarnos a sus manos. Dejar nuestra vida en sus manos.
-         La mano creadora, es remontarse al creador del mundo, del ser humano. Reconocer que es la mano que amasa la vida de cada uno.
-         Es la mano que muchas veces sanó al paralítico, devolvió los ojos al ciego, resucitó a la Hija de Jairo, al hijo de la viuda, a su amigo Lázaro. Es la mano que puede restaurarnos interiormente.
Encomiendo mi espíritu:
-         El último aliento de Jesús. La oblación de su propia vida, a disposición de su Padre.
-         La oblación de la propia vida, que Jesús pone a disposición del Padre. Invoca el salmo 30,6, en que el justo atormentado confía su vida al Dios bondadoso y fiel:
-         ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia! Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen.

Finalmente, 
El Unigénito de Dios no estuvo exento de la muerte.
Nació humanamente y murió humanamente.
Su madre lo vio nacer y también lo vio morir.
Sin su muerte la expiación jamás se hubiera llevado a cabo.
Jesús fue el cordero escogido desde la eternidad. (1 Pedro 1:19-20)
Jesús fue el cordero mudo que se dejo llevar al matadero. (Isaías 53:7)
Jesús fue el cordero inmolado. (Apo. 5:12)
Jesús fue el cordero de Dios que quita el pecado. Juan 1:29.


Gloria de su Gloria, Dios de Dios,
de siempre igual a El,
Tú has venido del Padre.
Y ahora al Padre vuelves
desde nosotros, igual a nosotros,
Dios y Hombre para siempre.

En el seno del Espíritu
el Padre te acoge, Hijo Bienamado,
Amén de su Amor ya satisfecho.

La Muerte ha sucumbido en tu Muerte
como un fantasma inútil, para siempre.
Y en tus Manos reposan nuestras vidas,
vencedoras de la muerte, a su hora.
En tu Paz descansa esperanzada
nuestra agitada paz.

Descansa en Paz, por fin,
en la Paz del Padre, eterna,
Tú que eres ¡nuestra Paz!

(Casaldáliga, Pedro.)

SOS

¡Ayúdame a vivir la Semana Santa!


Es una petición expresada con el corazón contrito. Si no crees, respeta. Si crees y no vives tu cristianismo, humildad. Si no te interesa no tienes autoridad para opinar. Pero, puedo expresarme y contarte algunas pinceladas de la Semana Santa.

La Semana Santa es usada por muchos para descansar, aprovechada como vacaciones y algunos como la “semana tranca”. Como descanso o como vacaciones, igual podrías vivirla mejor. En todo caso, Dios te creó libre incluso para relativizarlo o negarlo.

¿No te interesa? De todas maneras te afecta, ya seas ateo, relativista, agnóstico, indiferente,... No puedes negar los más de 500 años de cristianismo en Latinoamérica, con su aporte a la música, a la pintura, a la educación y a la comunicación de la Palabra de Dios. El canto de los humildes al Dios de la vida tiene más de 2000 años. Cuidado, que tu antipatía no se agrave con la ignorancia.

Te cuento que la Semana Santa se inicia con el Domingo de Ramos, evocando aquel día en que Jesús ingresó montado en un asno, de manera triunfal en Jerusalén, y el pueblo lo aclama como el Rey de reyes. Montar aquel asno significa humildad, como protesta al carruaje lujurioso y soberbio de los gobernadores romanos. Para algunos, la experiencia más clara de un pueblo bipolar, obvio, no es raro, muchos de los que claman y  alaban al Señor el domingo, el viernes exclamarán: ¡Crucifícalo!

Te cuento que si tú ayudas a vivir la Semana Santa aportarás a la paz y ayudarás a tus amigos a tener sensibilidad cristiana. Sorpréndete como San Pedro ante un Jesús que te lava los pies como signo de servicio y humildad en un Jueves Santo. Lavar los pies es un acto de caridad, una expresión del puro amor. ¿Acaso no es urgente desarrollar esa capacidad de amar ante la violencia y de humildad ante tanta soberbia?

Sin este gesto de Jesús, muchos enfermos, ancianos, niños y pobres no tendrían alimento, educación, cuidado de su salud. Las obras sociales de la iglesia no serían un remedio ante la injusticia y corrupción. No hay comunión sin paz, sin perdón, sin amor. Jesús invitó a cenar a todos, a la comunión, pero unos deciden no ir porque quieren salvar sus negocios, otros no quieren mezclarse con la “chusma”, otros simplemente necesitan verse al espejo. El cristianismo no plantea acciones inhumanas.

Te seguirás sorprendiendo si valoras que ese Viernes Santo Jesucristo es traicionado por su discípulo, negado por otro discípulo, abandonado por algunos discípulos y amigos. Lo único que le fortalece es la mirada amorosa de su madre y de su discípulo Juan que impotentes no pueden hacer algo contra tanta injusticia. 

Es un tipo incómodo para muchos políticos y religiosos que tienen “rabo de paja” y le han planteado falsas causales para matarlo. La injusticia no triunfó, el egoísmo se consumió en su amor propio. ¿La justicia es un imperativo en nuestro Perú? Pues, el que ama pierde poder.

En el camino a la cruz con un cansancio hasta sudar sangre, hematidrosis; castigan a Jesús con las burlas, latigazos, escupitajos y corona de espinas. Jesús revoluciona tanta maldad con el perdón, incluso a sus enemigos. Si estas actitudes cristianas se darían en tu vida, en tu hogar, el perdón no germinaría violencia, las malas intenciones de los corazones se disiparían. Por la paz, el amor, la justicia ayúdame a vivir la Semana Santa.

El viernes de dolor los cristianos nos unimos al sufrimiento de muchos Cristos en la guerra, a enfermos terminales, a niños desahuciados, con personas en conflicto espiritual y psicológico, etc. Por ello, el jueves se inició la eucaristía, el viernes continúa con la pasión de Jesucristo, hasta la Vigilia Pascual que se llena de alegría por la resurrección.

Es como llover sobre mojado recomendarte que si tienes un amigo que vive este triduo no le hagas planes, déjalo recargarse espiritualmente, asegúrate de tener un amigo con espíritu, con buen corazón. No le pongas contra la pared, no seas una tentación, con tus propuestas porque él necesita vivir la Pascua. Si me invitas a una fiesta no podré ir porque Dios ha muerto, el sentido de mi vida ha perdido base.  

El sábado, es la vigilia pascual, es la fiesta de la resurrección de Señor. Esta fiesta sí podemos celebrarla, con música, bailando, aplaudiendo, cantando, expresándonos afectividad,... La resurrección es la pieza que falta al rompecabezas para despejar toda duda de que Jesús es Dios. Es más, la Pascua se sigue celebrando una semana.

Seguimos a un Dios hecho hombre, Jesucristo, para que el hombre camine a la divinidad. Resucitado aunque a veces no tengamos cara de resucitados. Redentor aunque existan quienes no necesitan ser liberados.

El aporte de la Semana Santa a mi vida es muy importante, me plantea una tarea humana sublime. Por ello, es un pedido de corazón que me ayudes a vivir la Semana Santa. 

¿Quién eres? ¿Eres lo que pareces?
Ciclo A, Cuaresma I
Mt 4, 1-11

La cuaresma es el tiempo litúrgico que nos dice “detente un instante” mira como el arroyo de tu vida fluye en esta existencia que de por sí es un regalo de Dios o al menos así la deberíamos valorar. Los diarios y muchos libros hablan de la complejidad del ser humano, de su ímpetu insaciable, de su insatisfacción permanente, de su esfuerzo por aparentar lo que no es. Así, la vida del hombre se convierte (no a Dios) en un acto de suplantación de Dios, en un rechazo e indiferencia al hombre como imagen y semejanza de Dios.
¿En este mundo caótico cómo, dónde, cuándo encontramos un hálito de esperanza y alegría?
En este desierto de carencias, el primer domingo de cuaresma se centra en tres tentadoras propuestas que hace el diablo a Jesús (cf. Mt 4, 1-11).

1.       El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Pero él le contestó, diciendo: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
Tentadora propuesta que podría solucionar el hambre del mundo. Facilito. Automático. Con un click puedes solucionar el problema. La respuesta destierra todo tipo de pereza, indiferencia, facilismo. Jesús centra en la razón de ser de la persona humana. Cómo es posible que Dios te creo inteligente, con manos, piernas, corazón, etc. Y quieras que te solucione los problemas para los que ya tienes los instrumentos. El hambre de Jesús es voluntario, no una obligación. Sufre el hambre. El hambre actual es por el egoísmo de la persona. Cada céntimo injusto se traduce en desnutrición, en muerte, en ignorancia. El pan del pobre es el banquete indigno de cada operario de la corrupción.
Los pájaros del campo no se preocupan por el grano, no hay vacas acumulando pasto para asegurar su futuro, ni conejos haciendo planificación familiar. Es un grito a la providencia, al desapego de aquello que se interpone para la libertad, para la humildad.

2.       Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras."» Jesús le dijo: «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."» 
Jesús no necesita argumentos desesperados para dar seguridad de la existencia de Dios Padre, no tiene crisis de personalidad, ni su autoestima está en el nivel de la derrota para hacer uso de lo espectacular, de lo mágico, de efectos especiales.
La vida no depende más que de Dios. Los ricos aseguran sus bienes, los jugadores y modelos sus piernas y sus senos. Puedes asegurar que te pongan un ataúd de cedro (o color cedro) pero no la vida. Las aseguradoras ganan millones con la paranoia del abandono futuro.
La respuesta de Jesús apunta al límite del diablo, al límite de toda persona, aseguradora, bruja o algo parecido: No tentarás al Señor tu Dios porque de él depende la vida. El diablo sólo trae la muerte.

3.       Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."
Mucho se arrodillan por millones o por unos cuántos soles. Muy conveniente. Muy sabroso comer el pan del pobre. Viven la alienación de tener el mundo a sus pies. De solucionarlo todo con una tarjeta de crédito. Nos postramos ante lo indigno, lo sucio, la mentira, lo obsceno; pues “somos esclavos de nuestras pasiones”.

Está la búsqueda de otros dioses, el arrodillarse ante los reinos del mundo. Qué reina, qué te obsesiona, dónde está tu mayor riqueza. Las grandes capacidades de la justicia, libertad,  amor,   buena comunicación,   respeto,   consideración, la libertad de conciencia y otros valores que ya nos estamos olvidado ya no es parte importante de la vida sino algo para postergado porque saca alergia. El mal nos encanta aunque nos deje angustia y desolación. 
El amor no es… y no te puedes escapar!

La creación es el primer acto de amor por parte de Dios. Si somos  creados a su imagen y semejanza entonces Dios tiene complicada la situación del amor. Si nos comunicó lo que él mismo es en el soplo de vida, nuestra existencia sigue siendo un afán cotidiano por saber, experimentar, madurar, asumir, asimilar,… lo que es el amor. Un camino a  la libertad y una corazonada de amor nunca faltará.

De esta bondad nadie puede prescindir, dicho ensayo puede costar el sentido de la existencia, así de grave es bucear en el amor. Es divino pero también muy humano, puro y muy manchado, libre y esclavo, acarrea felicidad y profunda tristeza, ama la verdad y odia la mentira, es transparente y no se remite a pruebas.

El amor choca en el amor. La capacidad de amar se va diluyendo en su capacidad. El intento de amar va muriendo en su pasión. Pero nunca será victorioso si no tiene la voluntad de entregarse, de morir, de sacrificar muchos amores.
Así es, amamos con nuestra historia personal, con nuestras experiencias, con el amor paternal y/o maternal, con amor familiar, con nuestras convicciones, con nuestros egoísmos, queremos ese amor “a la carta” que no humaniza sino que cosifica a las personas. Pero esos somos y no podemos huir. Los inteligentes lo superamos, los necios damos todo de nuestro egocentrismo para seguir enfermando corazones y ciegamente lo llamamos “amor”.

Cómo amar a alguien que no escuchas, no dialogas, no admiras, no confías, no respetas, no la expresas palabras edificantes, no valoras,… Esa es la paradoja, te soporta, de pronto el amor, siendo maniquí o piñata de tus carencias, heridas, miedos, caprichos. El esquema del gamonal del amor, del machismo manipulador, del chivo expiatorio,… ya murió. Ya superamos las etapas de los Derechos Humanos.

No sé cómo iniciaría la “revolución del amor”. Jesús la propuso. Así sólo queda revolucionarse así mismo. Amarse, sanar, donarse, servir, amar, ilusionarse, compartir. El amor es un combustible insustituible para el desarrollo personal y familiar.

El amor no es… y no te puedes escapar!

Primera carta de San Pablo a los Corintios 13:4-14:5
Hermanos, el amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor. Procuren alcanzar ese amor, y aspiren también a los dones espirituales, sobre todo al de la profecía. Porque aquel que habla un lenguaje incomprensible no se dirige a los hombres sino a Dios, y nadie le entiende: dice en éxtasis cosas misteriosas. En cambio, el que profetiza habla a los hombres para edificarlos, exhortarlos y reconfortarlos. El que habla un lenguaje incomprensible se edifica a sí mismo, pero el que profetiza edifica a la comunidad. Mi deseo es que todos ustedes tengan el don de lenguas, pero prefiero que profeticen, porque el que profetiza aventaja al que habla un lenguaje incomprensible. A no ser que este último también interprete ese lenguaje, para edificación de la comunidad


Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio

Traductor automático

POPULAR POSTS

  • XXXI Domingo del tiempo ordinario (B): "Amor y egocentrismo: Cuando el reflejo nos aleja del prójimo y de Dios"
  • XX Domingo del tiempo ordinario (A): Una fe que rompe las fronteras
  • XIX Domingo del tiempo ordinario (A): Cuando la tormenta no tiene la última palabra
  • XVIII Domingo del tiempo ordinario (A): Compasión para multiplicar el Pan y saciar el hambre

Buscar en este blog

Categories

  • Homilía y Reflexión
  • Literatura
  • Ética y Comunicación

Mi perfil

Mi foto
luciérnaga
Hola, soy Javier Abanto. Escribo reflexiones, vivencias y anécdotas. Publico artículos de teólogos y poetas. Estudie teología y comunicación. Desde el 2005 me dediqué a la docencia universitaria y a la gerencia de emisoras de corte cultural y religioso. La vida necesita de alegría y esperanza. Necesitamos a Dios en nuestra vida.
Ver todo mi perfil

¿Qué es "Luciérnaga"?

"Luciérnaga" Surge para expresarme de manera sencilla. Las luciérnagas remiten a mi origen rural - andino. Son visibles al caer la noche y hacen volar la imaginación con sus luces intermitentes, propias y naturales.

Luciérnaga se dirige a las personas de buena voluntad que buscan vivir con justicia y paz. Necesitamos del humor y la alegría. Y, sin duda, el mundo necesita de Dios.

Gracias por leer y compartir, no olvides comentar.

Javier Abanto Silva
javierabantosilva@gmail.com

Etiquetas

  • Homilía y Reflexión
  • Literatura
  • Iglesia y Sociedad
  • Comunicacion

Blog Archive

  • ►  2026 (41)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (7)
    • ►  enero (5)
  • ►  2025 (59)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (6)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (7)
  • ►  2024 (59)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (4)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (9)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (7)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2023 (62)
    • ►  diciembre (6)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (5)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (9)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (5)
    • ►  enero (6)
  • ►  2022 (58)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (5)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (8)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (6)
  • ►  2021 (59)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (6)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (4)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (7)
  • ►  2020 (84)
    • ►  diciembre (6)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (10)
    • ►  mayo (11)
    • ►  abril (8)
    • ►  marzo (12)
    • ►  febrero (6)
    • ►  enero (7)
  • ►  2019 (74)
    • ►  diciembre (6)
    • ►  noviembre (9)
    • ►  octubre (8)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (7)
    • ►  abril (9)
    • ►  marzo (17)
    • ►  febrero (5)
    • ►  enero (5)
  • ►  2018 (28)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (3)
    • ►  julio (2)
    • ►  abril (10)
    • ►  febrero (2)
  • ▼  2017 (5)
    • ▼  mayo (1)
      • La tumba y la celda de Santo Domingo
    • ►  abril (2)
      • "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu"
      • Ayúdame a vivir el Triduo Pascual
    • ►  marzo (1)
      • Las tentaciones en el desierto (Mt 4,1-11)
    • ►  febrero (1)
      • El amor no es… y no te puedes escapar!
  • ►  2016 (4)
    • ►  mayo (1)
    • ►  marzo (2)
    • ►  enero (1)
  • ►  2015 (5)
    • ►  octubre (1)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  abril (1)
    • ►  marzo (1)
  • ►  2014 (17)
    • ►  diciembre (8)
    • ►  agosto (1)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2013 (29)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (2)
    • ►  abril (1)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (7)
    • ►  enero (5)
  • ►  2012 (58)
    • ►  diciembre (8)
    • ►  noviembre (6)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (6)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (6)
  • ►  2011 (75)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (9)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (7)
    • ►  marzo (8)
    • ►  febrero (8)
    • ►  enero (5)
  • ►  2010 (79)
    • ►  diciembre (6)
    • ►  noviembre (7)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (5)
    • ►  junio (9)
    • ►  mayo (9)
    • ►  abril (7)
    • ►  marzo (8)
    • ►  febrero (9)
    • ►  enero (7)
  • ►  2009 (45)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (5)
    • ►  julio (5)
    • ►  junio (7)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (6)

Páginas

  • Inicio
  • Homilía y Reflexión
  • Literatura
  • Comunicación

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Copyright © Homilía y Reflexión. Designed & Developed by OddThemes