Ayúdame a vivir el Triduo Pascual

SOS. ¡Ayúdame a vivir la Semana Santa!


 Es una petición expresada con el corazón contrito. Si no crees, respeta. Si crees y no vives tu cristianismo, humildad. Si no te interesa no tienes autoridad para opinar. Pero, puedo expresarme y contarte algunas pinceladas de la Semana Santa.
La Semana Santa es usada por muchos para descansar, aprovechada como vacaciones y algunos como la “semana tranca”. Como descanso o como vacaciones, igual podrías vivirla mejor. En todo caso, Dios te creó libre incluso para relativizarlo o negarlo.
¿No te interesa? De todas maneras te afecta, ya seas ateo, relativista, agnóstico, indiferente,... No puedes negar los más de 500 años de cristianismo en Latinoamérica, con su aporte a la música, a la pintura, a la educación y a la comunicación de la Palabra de Dios. El canto de los humildes al Dios de la vida tiene más de 2000 años. Cuidado, que tu antipatía no se agrave con la ignorancia.
Te cuento que la Semana Santa se inicia con el Domingo de Ramos, evocando aquel día en que Jesús ingresó montado en un asno, de manera triunfal en Jerusalén, y el pueblo lo aclama como el Rey de reyes. Montar aquel asno significa humildad, como protesta al carruaje lujurioso y soberbio de los gobernadores romanos. Para algunos, la experiencia más clara de un pueblo bipolar, obvio, no es raro, muchos de los que claman y  alaban al Señor el domingo, el viernes exclamarán: ¡Crucifícalo!
Te cuento que si tú ayudas a vivir la Semana Santa aportarás a la paz y ayudarás a tus amigos a tener sensibilidad cristiana. Sorpréndete como San Pedro ante un Jesús que te lava los pies como signo de servicio y humildad en un Jueves Santo. Lavar los pies es un acto de caridad, una expresión del puro amor. ¿Acaso no es urgente desarrollar esa capacidad de amar ante la violencia y de humildad ante tanta soberbia?
Sin este gesto de Jesús, muchos enfermos, ancianos, niños y pobres no tendrían alimento, educación, cuidado de su salud. Las obras sociales de la iglesia no serían un remedio ante la injusticia y corrupción. No hay comunión sin paz, sin perdón, sin amor. Jesús invitó a cenar a todos, a la comunión, pero unos deciden no ir porque quieren salvar sus negocios, otros no quieren mezclarse con la “chusma”, otros simplemente necesitan verse al espejo. El cristianismo no plantea acciones inhumanas.
Te seguirás sorprendiendo si valoras que ese Viernes Santo Jesucristo es traicionado por su discípulo, negado por otro discípulo, abandonado por algunos discípulos y amigos. Lo único que le fortalece es la mirada amorosa de su madre y de su discípulo Juan que impotentes no pueden hacer algo contra tanta injusticia. Es un tipo incómodo para muchos políticos y religiosos que tienen “rabo de paja” y le han planteado falsas causales para matarlo. La injusticia no triunfó, el egoísmo se consumió en su amor propio. ¿La justicia es un imperativo en nuestro Perú? Pues, el que ama pierde poder.
En el camino a la cruz con un cansancio hasta sudar sangre, hematidrosis; castigan a Jesús con las burlas, latigazos, escupitajos y corona de espinas. Jesús revoluciona tanta maldad con el perdón, incluso a sus enemigos. Si estas actitudes cristianas se darían en tu vida, en tu hogar, el perdón no germinaría violencia, las malas intenciones de los corazones se disiparían. Por la paz, el amor, la justicia ayúdame a vivir la Semana Santa.
El viernes de dolor los cristianos nos unimos al sufrimiento de muchos Cristos en la guerra, a enfermos terminales, a niños desahuciados, con personas en conflicto espiritual y psicológico, etc. Por ello, el jueves se inició la eucaristía, el viernes continúa con la pasión de Jesucristo, hasta la Vigilia Pascual que se llena de alegría por la resurrección. Es como llover sobre mojado recomendarte que si tienes un amigo que vive este triduo no le hagas planes, déjalo recargarse espiritualmente, asegúrate de tener un amigo con espíritu, con buen corazón. No le pongas contra la pared, no seas una tentación, con tus propuestas porque él necesita vivir la Pascua. Si me invitas a una fiesta no podré ir porque Dios ha muerto, el sentido de mi vida ha perdido base.  
El sábado, es la vigilia pascual, es la fiesta de la resurrección de Señor. Esta fiesta sí podemos celebrarla, con música, bailando, aplaudiendo, cantando, expresándonos afectividad,... La resurrección es la pieza que falta al rompecabezas para despejar toda duda de que Jesús es Dios. Es más, la Pascua se sigue celebrando una semana.
Seguimos a un Dios hecho hombre, Jesucristo, para que el hombre camine a la divinidad. Resucitado aunque a veces no tengamos cara de resucitados. Redentor aunque existan quienes no necesitan ser liberados.
El aporte de la Semana Santa a mi vida es muy importante, me plantea una tarea humana sublime. Por ello, es un pedido de corazón que me ayudes a vivir la Semana Santa. 
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