Ni saben lo que piden

La cruz de Cristo o morir entre ladrones

Domingo XXIX del tiempo ordinario – Ciclo B (Marcos 10, 35-45) – 21 de octubre de 2018


“Un congresista se encontraba muy grave en el hospital, y decía que va morir como Cristo. Doblaron la vigilancia para que nadie lo crucifique. Luego le pidieron una explicación y él dijo: “voy a morir entre ladrones”. Ese es el chiste.

El congresista fue elegido para servir a su pueblo, pero terminó robándole. Si ahora que es penado el tráfico de influencias, éstas existen y existirán.  Antes, tener la tarjeta del partido de gobierno significaba tener licencia para abusar. Las licitaciones caracterizadas por su alto grado de corrupción y hoy los manotazos que dan los congresistas a la “no reelección”, nos muestran que el corazón está en el poder o privilegio más que en el servicio incondicional.

La realidad escandalosa es que todavía muchos congresistas no hacen su labor legislativa, sino que ayudan a los alcaldes a presionar a los otros corruptos que esperan “una aceitada” para acelerar los expedientes. Tienen todavía el complejo de secretario judicial que negocia el orden de los casos.

En el lado más personal, es difícil autoproclamarse. Correspondería a un delirio de poder o alguna enfermedad que uno se considere alguien que no es, por ejemplo, el Presidente de la República es uno solo; el Gerente de la Empresa es unos solo. De la misma manera, en la iglesia, se vería fuera de lugar a un sacerdote actuando como obispo, a un seminarista celebrando como presbítero, a una novicia con complejo de superiora dictadora. Como dicen: “de todo hay en a viña del Señor, pocas uvas”.

Santiago y Juan, discípulos de Jesús, quieren negociar un puesto en el Reino. Directo al grano, “hermanito”. No buscaron ninguna “vara”, aunque el evangelio según San Mateo dice que fue la madre. Que suele ser clamor aceptable, como el protagonismo de la madre de Paolo Guerrero. Para un madre no hay hijo malo.

Los discípulos, ‘hijitos de mamá’, están fuera de lugar. Aunque los otros ‘hipócritas’ están en la misma danza, fingen “escándalo”. Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, están dispuestos a beber el cáliz y a bautizarse como Cristo en su gloria. Jesús les orienta el radar: “no saben lo que piden” y, por tanto, ni lo que viven
.

En síntesis: Sirvan y donen su vida por los demás. Es decir, si piensan, que el cáliz y el bautismo es una fiesta para buscar poder, abusar del pueblo, … merecen la cruz de los ladrones, no la de Cristo. Así, no podrás, o como lo Acuñó mi paisa: “serás feliz cuando logres la felicidad”.


Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 35-45

En aquel tiempo [se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
–Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.
Les preguntó:
–¿Qué queréis que haga por vosotros?
Contestaron:
–Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Jesús replicó:
–No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?
Contestaron:
–Lo somos.
Jesús les dijo:
–El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.]
Jesús, reuniéndolos, les dijo: (en la fórmula abreviada: reuniendo a los Doce, les dijo:)
–Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.
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