La Sagrada Familia (A): Tu familia en camino a la santidad

“ Honra a tu padre y a tu madre ”

La Sagrada Familia nos recuerda que la historia personal y familiar de cada uno también puede ser una historia santa. Creyentes o no, todos buscamos la felicidad y algo que dé sentido pleno a la vida.

Sagrada Familia

La Sagrada Familia - Raimundo de Madrazo Garreta (1841-1920)


La Sagrada Familia - Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)

Cuida a tu familia

No te avergüences de tu familia ni te escandalices por su composición. Cada familia es única, tiene algo de convencional y algo de profundamente peculiar.

Si tuvieras que definirla, ¿cómo caracterizarías a tu familia? Hoy existen múltiples tipos de familia, muy distintos entre sí. Sin embargo, lo que verdaderamente permanece y da valor a cualquier familia es la unión, el entendimiento mutuo, el respeto, el amor y la justicia.

Cuando estos valores faltan, la familia se resiente y se hiere profundamente. Por eso, más que fijarnos sólo en la forma externa de la familia, estamos llamados a cuidar su corazón: las relaciones, los gestos cotidianos, la capacidad de perdonar y de empezar de nuevo.

La Sagrada Familia, un modelo no convencional

A veces imaginamos la Sagrada Familia como una familia idealizada, lejana a nuestras realidades. Sin embargo, si miramos de cerca, descubrimos que no es una familia “convencional”:

José acoge a María embarazada antes del matrimonio.

Es una familia con un solo hijo.

José es padre adoptivo; María es madre biológica y permanece virgen; y el Hijo nace por acción de Dios.

En esta familia se combinan los valores más genuinos de la vida familiar con una originalidad que sorprende y descoloca.

Una combinación de valores profundamente humanos

- José es un hombre de acción. No encontramos una sola palabra suya en los Evangelios, pero sus gestos hablan por él. Es el hombre de los sueños, de la intuición paterna: respeta a María, no intenta difamarla, asume su papel de padre protector, atraviesa el desierto hasta Egipto buscando un lugar seguro para su hijo, el Príncipe de la paz.

- María es la joven dócil a sus padres y a Dios. Su fe, como la de Abraham, abre su corazón a la esperanza de la vida. Se abandona a la voluntad de Dios, aun conociendo los riesgos de su embarazo y los juicios y prejuicios que puede suscitar. A pesar de ello, se deja guiar sólo por Dios. Acompañará a José y a Jesús hasta el último aliento de su vida en este mundo.

María y José son pobres y observantes de la Ley; cumplen lo que se manda, pero al mismo tiempo realizan gestos que van más allá de la mera obligación religiosa, ofreciendo al primogénito al Padre para la salvación de todos los hermanos.

Su camino no fue fácil. Tuvieron que recorrer una larga ruta para comprender el misterio de su Hijo. No entendieron todo de inmediato; muchas cosas las “guardaban en el corazón”.

Por eso son modelos de una fe confiada, que se abandona en Dios incluso ante lo inexplicable, frente a las amenazas (Herodes), el exilio y la incertidumbre sobre el futuro.

La historia de tu familia

La Sagrada Familia nos recuerda que la historia personal y familiar de cada uno también puede ser una historia santa. Creyentes o no, todos buscamos la felicidad y algo que dé sentido pleno a la vida.

En cada historia —incluso en sus heridas, en sus desórdenes y en sus búsquedas confusas— Dios está presente e invita a acoger el misterio de la Navidad.

Así como María y José acogieron a Jesús, también nosotros estamos llamados a acoger al Mesías en nuestras vidas y en nuestras casas. Cuando lo hacemos, Él nos transforma, nos enriquece y nos ayuda a vivir nuestra verdadera identidad: ser hijos de Dios.

La Navidad consiste, en el fondo, en dejar que Cristo habite nuestra historia concreta, con sus pobrezas, sus dudas y sus pruebas. Nuestra historia personal es también una historia sagrada que el Emmanuel viene a habitar.

De este modo, la historia de amor de la Sagrada Familia continúa a lo largo de la historia de la Iglesia… y también en la historia de tu propia familia.

La vida oculta de Jesús y la serenidad familiar

Después de los acontecimientos extraordinarios de la infancia, el Mesías entra en silencio. Crece y se prepara para su misión en la sencillez de la vida cotidiana.

El Evangelio nos presenta una escena final de serenidad familiar: la Sagrada Familia vive una existencia sencilla y oculta, donde Jesús crece en un ambiente de fe, trabajo, obediencia y amor, anticipando así su futura misión salvadora.

También nuestras casas, con todo lo que tienen de ordinario, pueden convertirse en Nazaret: un lugar donde Jesús crece, donde la fe se hace vida y donde, día a día, aprendemos a ser familia según el corazón de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23

Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:

«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.

Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.


La Sagrada Familia

Raimundo de Madrazo Garreta (1841-1920)


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