Domingo XXXI Ordinario – Ciclo A (Mateo 23, 1-12) – 30 de octubre de 2011




“(...) ellos dicen una cosa y hacen otra”


“Como tú entenderás” el decir una cosa y hacer otra es muy común. El corazón no está en el espíritu de las fórmulas, las palabras lindas pero sin profundidad. Hoy quiero destacar
a los coherentes.

El vínculo entre lo que se piensa y lo que se hace suele dar puntos a la vida recta. Unos actúan por convicción y otros por responsabilidad. La convicción le lleva a decir lo que piensa y hacer aquello que cree sin medir las consecuencias, mientras que el hombre responsable sintoniza sus convicciones y principios en su conducta para medir las consecuencias.
Si Fr. Pedro de Córdova, Fr. Francisco de Vitoria, Fr. Anton de Montesino el día del famoso sermón hubieran querido luchar por los intereses de la corona Española no denunciaban en su prédica los abusos de los encomenderos españoles: “¿Acaso éstos no son hombres?

Fray Bartolomé de las Casas veía a la verdad más importante que el imperio español, por ello escribió sobre las iniquidades de la colonización de América con toda su fuerza.

Sartre, tantas veces criticado, no le importó denunciar, durante la guerra de Argelia, al ejército francés por practicar la tortura.

El Mons. Oscar Romero prefirió alzar su voz profética para denunciar la estructura de terror en el gobierno de Arturo Armando Molina. Se enfrentó con convicción a una dura realidad de la injusticia social en el Salvador.

Los diferentes sacerdotes, religiosos y religiosas que denuncian las concesiones de tierras nativas a empresas extranjeras, los daños contra el ecosistema, la corrupción entre otros problemas. Su ser cristiano no les permite callar. Una religión de cómplices se convierte en tibia y odiosa; no acerca a Dios, sino aleja.

Últimamente se intentó encarcelar al Mons. Francisco González por denunciar algunas injusticias: contra los bosques, los ríos y los nativos. Está convencido de que se debe saber la verdad del abuso sistemático y estructural en nuestro país.

Sólo he resaltado algunos modelos de coherencia, de entrega total, de responsabilidad con lo que hacen y dicen.

En el Evangelio Jesús desenmascara a los letrados y fariseos. No se preocupan por conocer y enseñar la ley de Moisés. Se preocupan de medrar con motivo de la ley de Moisés. Se preocupan de agradar a la gente y que la gente les reconozca un puesto de privilegio en la sociedad. Hacen lo contrario de lo que dicen. Dios no cuenta. Se diría que ellos han usurpado el papel de Dios.

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