Cuaresma II, A: "Levántense, no teman" La Transfiguración de Jesús




“Hagamos más de tres tiendas, llega la pandemia”

II Domingo de Cuaresma
Año litúrgico 2019 - 2020 - (Ciclo A)


Homilía y Reflexión, 
¡Qué miedo se siente Señor! El Coronavirus de Wuhan (Covid-19) está sacando del confort al mundo. Aunque los estudios estadísticos muestran un nivel bajo de mortalidad comparada con el dengue, la anemia, los accidentes de tránsito, los científicos se han quedado pasmados con la mutación del virus, tan descontrolable como las obsesiones. El papel de los medios de comunicación merece mayor reflexión, pero, de seguro estamos asustados, parecemos ya padecer del trastorno obsesivo compulsivo por lavarnos las manos (TOC), usar mascarillas (sólo es para los infectados), miramos a los demás con sospecha, etc.

Salir de nuestro confort puede oxigenarnos la vida. Por ejemplo, en Italia, 8 millones de estudiantes, no van a sus escuelas (hasta el 15 de marzo), deben estudiar usando las TIC (Tecnología de la Informática y la comunicación), y han comenzado a revalorar el papel del docente, el límite de las TIC. A nivel económico, en los países del G-20 se reducirá el crecimiento en un 0,5 %, antes del coronavirus se esperaba un crecimiento a 2,4% (2020); los más afectados son China, Francia e Italia; España está favorecida por ser el mayor productor de ajo y está empezando a vender sus stoks (http://www.rfi.fr/es/economia)

El Vaticano también ha tomado precauciones para evitar la propagación del Coronavirus, en sintonía con el comunicado del Estado Italiano. El primer caso en el Vaticano alarmó y fue noticia mundial. Se han suspendido las actividades pastorales grupales, cada día se celebra la misa, pero entre las personas debe haber una distancia mínima de un metro, se omite el signo de la paz, la eucaristía se recibe en la mano, los sacerdotes concelebrantes comulgan mojando la hostia en el vino (por intinción) y no bebiendo el vino como solían comulgar, se pueden hacer celebraciones al aire libre, se secan las pilas de agua bendita, las visitas a los enfermos se siguen realizando con las debidas precauciones -la caridad no se detiene- y se recomienda llamar por teléfono a los enfermos adultos mayores para acompañarles sin riesgos; se seguirá atendiendo a los sin techo siguiendo las instrucciones de seguridad. El 11 de marzo (2020) se realizará una jornada de ayuno y oración para infundir esperanza y confianza ante la situación que afecta a Italia y al mundo, según la carta de Angelo Card. De Donatis.

El Coronavirus nos ha sacado de nuestro confort, nos está mostrando los límites de la ciencia, la influencia mediática en nuestros conceptos y juicios, la economía global como virus que crucifica a los pobres, la mutación incontrolable, los males invisibles o llagas sociales que matan más (que el Covid-19). 

Ante la muerte modificamos nuestros actos. Entonces será tiempo de reconciliarnos, de llamarnos y expresarnos cariño porque vamos comprendiendo nuestra fragilidad. El mundo ha cambiado en algo, ojalá fuera el inicio de la transfiguración, de la justicia, de invertir millones en la ciencia de la salud, y también de buscar la salud contagiada por el amor y el entendimiento humano. ¡Qué miedo se siente! Hagamos muchos hospitales, llegaron otras enfermedades infecciosas: rabia, ébola, gripe aviar, mers, dengue, coronavirus, y “egoísmo”.


Homilía y Reflexión, 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».


“Signore Gesù, Salvatore del mondo, speranza che non ci deluderà mai, abbi pietà di noi e liberaci da ogni male! Ti preghiamo di vincere il flagello di questo virus, che si va diffondendo, di guarire gli infermi, di preservare i sani, di sostenere chi opera per la salute di tutti. Mostraci il Tuo Volto di misericordia e salvaci nel Tuo grande amore. Te lo chiediamo per intercessione di Maria, Madre Tua e nostra, che con fedeltà ci accompagna. Tu che vivi e regni nei secoli dei secoli. Amen”.


"¡Señor Jesús, Salvador del mundo, esperanza que nunca nos defraudas, ten piedad de nosotros y líbranos de todo mal! Te pedimos superar el azote de este virus que se está propagando, que cures a los enfermos, que preserves a los sanos, que apoyemos a los que trabajan por la salud de todos. Muéstranos tu rostro de misericordia y sálvanos en tu gran amor. Te lo pedimos por la intercesión de María, tu Madre y la nuestra, que nos acompaña fielmente. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".

(Bruno Forte, arcivescovo di Chieti–Vasto e presidente della Ceam.)


Homilía y Reflexión, 
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