Cuaresma I: “Tentaciones en el desierto”


  "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto"
Tentaciones de Cristo. 1580-1582. Milán, Pinacoteca di Brera.
I Domingo de Cuaresma
Año litúrgico 2019 - 2020 - (Ciclo A)

Homilía y Reflexión, 

¿Te gustaría ser libre y obediente? Hacer lo que ‘te dé la gana’, lo que tu razón te guíe. Y obediente, es no siempre hacer lo que quieras, sino también obedecer a alguien referencial, por ejemplo: alguien con experiencia, conocedor, experto, …

Si te dan ganas de cambiar de peinado vas a un experto y te sometes a su arte. Si te gustan las pizas vas dónde mejor las preparan. Y cuando ‘no te sientes libre’ a quién acudes. Atención, el experto en peinado o en pizas no te busca, tú eres libre de acudir. Jesús, fue al desierto, y no dejó de referirse a Dios.

Al respecto, debes tenerlo claro: ser libre no te convierte en un dictador, y ser obediente tampoco te hace un esclavo maniquí. Ambas distorsiones son peligrosas, obsesivas. Lo escandaloso es: los esclavos temen ser libres, y quienes se consideran libres se ha convertido en esclavos.

Esta lucha es tan antigua como el hombre: ‘quiero ser libre’, ‘no soy ni quiero ser obediente’. Date un paseo en el tren de la historia: una sociedad de libres y esclavos, libres obedientes a Dios, libres y desobedientes, obedientes de la mera razón, la razón como esclavizante, los que se sienten felices gracias al libre mercado, los obedientes light, la sociedad líquida, algunos esclavos 2.0, … ¿Acaso no necesitas de unos ángeles que te muestren el camino? Se nos acabaron los referentes, ya no tenemos ni los malos referentes, los valores son eliminados, y Dios es negado.

Entonces, ¿cuándo comemos piedras en vez de pan, lo malo como bueno, la fantasía como autenticidad, la mentira como verdad, lo feo como estético, lo fácil como virtuoso, las meras ganas como racional, el conflicto como empoderamiento, el ataque como comunión, …?

Finalmente, tú y yo, somos libres de pensar, hacer, creer, sentir. En la vida real siempre necesitamos de los demás. Y en ese contexto, nuestra libertad se amplía, la obediencia se amplifica, la fe se hace universal, y el sentimiento nos identifica.

 Un día caminaba apurado y me abordó un predicador. Durante nuestra conversación identifiqué su actitud apologética. Para él, yo era un pecador desobediente de Dios. Lo escuché y comencé a preguntarle y hacer el ejercicio exegético en su biblia. El predicador se sintió atacado y me soltó, con furia, la siguiente frase: “La habilidad del mal llega a valerse de la Escritura para cuestionar a Dios”

Realmente, parece que tiene razón, lo sigo reflexionando si eso es verdad en mí. La escritura se puede usar fuera de contexto y para predicar miedos, negocios, una vida light, justificar guerras, etc. 

Lo que no podemos negar es que Jesús en todo momento no pierde su referencia: la Palabra de Dios. Busca el auténtico sentido del pan. El corazón libre se alimenta de la obediencia a Dios. Esta actitud con el estudio de la Palabra de Dios supera los argumentos piadosos y manipuladores. Parece que así, el mal no tiene éxito y se va, pero volverá. Si te descuidas terminas comiendo piedras, ‘creyéndote dios infalible’, y buscando quien te pueda idolatrar.


 Homilía y Reflexión, 
 Jesús es tentado en el desierto

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Homilía y Reflexión, 
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