Domingo XXXIII Ordinario – Ciclo A : Dios confía sus dones, el potencial de nuestras capacidades
“(...) a cada uno según su capacidad”
Bailar nunca ha sido mi fuerte, aunque tampoco tengo dos pies izquierdos. Me arrepiento de no haber aprendido mejor. En casa todos bailamos, la mayoría canta o toca algún instrumento. Cada uno se distingue por algo: por lo que hace, por su carácter, por su generosidad, por sus sueños…
Tenemos la oportunidad de estudiar, de crecer, de madurar. Algunos procesos son más rápidos, otros más lentos. Somos tan familia, tan hermanos, que inevitablemente marcamos diferencias. Cada rasgo de nuestra personalidad y cada capítulo de nuestra historia nos ayuda —mejor o peor— a encontrar la manera de enfrentar la vida.
Las madres y los padres se desgarran por dentro por sus hijos:
«¿Qué será de tu vida? Hijo, tú decides… lo que te haga feliz, hijito».
Nuestra historia personal puede despertar heridas, pero no debería convertirnos en resentidos. La inteligencia que Dios nos ha dado no puede permitir que dejemos de invertir tiempo en vivir, en marcar nuestra originalidad. Las oportunidades hay que recibirlas con alegría, vengan en “porciones” de 10, de 5 o de 1.
Desenterrar los talentos personales no es cosa de perezosos, ni de miedosos, ni de desesperados. Es tarea de quienes desean vivir el hoy mirando al mañana; de quienes deciden multiplicar sus dones y estar listos para presentarse ante Dios con las manos llenas: una vida fecunda, abundante, libre, generosa, de fe y confianza.
En la vida conviene menos fijarse en lo que no tenemos, y más en lo que sí administramos.
No temer tanto lo que otros podrían hacernos, sino lo que nosotros podemos hacer —para bien o para mal.
No importa tanto la cantidad, sino la calidad.
No es solo lo que recibes, sino la dedicación, el corazón y la mirada con que lo entregas.
Y si sientes que no puedes con tu talento, o aún no lo descubres, pide ayuda. Siempre habrá alguien generoso dispuesto a ayudarte a reconocerlo y administrarlo mejor.
Nunca olvides que Dios te ha dado lo que tienes para servir mejor al prójimo.
Dios nos confía sus dones a cada uno según su capacidad.


0 Comments