T.O. XXI, B: “¿También ustedes quieren marcharse? ”


                Las disyuntivas de la vida 


 Mosaico con una representación de Jesús de Nazaret, existente en la antigua Iglesia de Santa Sofía (Estambul), fechada cerca de 1280.


XXI Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2020 - 2021 - (Ciclo B)

  


 

La disyuntiva nos evoca situaciones en las que elegimos entre dos cosas o soluciones diferentes. Por ejemplo, si decides comerte la fruta natural o el postre sabroso, si te casas durante la pandemia o esperas aclarar panoramas, si viajas o ahorras dinero, si dices lo que sientes o te callas, si enfrentas la infidelidad o prefieres no quedarte solo (a), o me aclaras lo que quieres o simplemente ya no hablamos, o me crees o mueres con la duda, o es para toda la vida o ‘no pasa nada’…   

 

La carreta de las disyuntivas hace tanta bulla en nuestra vida y en alta velocidad nos transforma la vida. No la puedes ni debes evitar. No te das cuenta al inicio, pero sí percibes su velocidad, entonces te genera dudas, buscas alternativas y los dilemas necesitan mucha reflexión.

 

Disyuntivas duras

Y así entramos a la disyuntiva de la vida eterna. ¿existe? ¿Quién te la podrá dar? ¿Pan de trigo o Pan de Vida? ¿La auténtica vida es donada por el Espíritu, por las palabras de Jesús?

 

Ante las respuestas no claras o no profundizas o prefieres no buscar respuestas. Así, yo también quisiera abandonar a Jesucristo:

 

-       Multiplicación de panes. Si no comprendo sus palabras porque estoy pensando en cómo llenar mi barriga más que darle sentido y camino a mi vida, entonces “hasta la vista baby”. Revisa en la multiplicación de los panes cómo Jesús se va triste a la montaña porque lo querían hacer rey y su intención era mostrar al verdadero Pan de vida. 

 

-       Lavar los pies de tu hermano. Si busco los privilegios y la fama más que servir, “ci vediamo” dicen los italianos. Revisa el lavatorio de los pies y las parábolas de los servidores.

 

 

-       Joven rico. Si quiero ser buena gente pero no más allá de mis profundos intereses, debo vender lo que no tengo, porque los tesoros del joven rico sólo eran buenas intenciones. Es decir, “con mi bolsillo no te metas, chau”. Un joven que nació con el pan bajo el brazo se come la tristeza del Pan de vida.

 

 

Soy un creyente ‘remediero’

-       Si tienes insomnio toma una taza de valeriana y reza tu rosario, quedarás en la profundidad de tus sueños. Los remedios tranquilizan, pero dónde necesitas cirugía sólo te ayudan.

 

-       Si no te salen bien las cosas pídele al santo o santa de las cosas imposibles. Y si llega el milagro no olvides de seguir negociando con Dios. Este cambalache es frecuente e ‘inocente’.

 

-       Sigue brindando tu copa mientras critican tu religión y para protegerte dices: “soy católico, pero no practicante”.

 

-       Que giren las “papitas crocantes” (de sobre) porque cuando lleguen las ‘papas calientes’ tendrás gestos de escandalizado(a) y no las querrás tocar: “Jesús es el Pan de vida”, “Nació de la Virgen María”, “Resucitó de entre los muertos”, “está realmente presente en la eucaristía”, Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede.

 

Realmente, necesitamos enfrentar las objeciones duras de nuestro propio cristal, la óptica de Jesús es difícil pero nos conviene, es exigente y vale la pena. El testimonio de los santos tiene una fuerte dosis de humildad. La confianza de los apóstoles más que un equilibrio emocional les permite seguir reflexionando sus disyuntivas personales, intuyen la verdad de las palabras de su Maestro y en boca de Pedro responden: Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.

 

Palabra del Papa Francisco:

 

De esa pregunta de Pedro, nosotros comprendemos que la fidelidad a Dios es una cuestión de fidelidad a una persona, a la cual nos adherimos para recorrer juntos un mismo camino. Y esta persona es Jesús. Todo lo que tenemos en el mundo no sacia nuestra hambre de infinito. ¡Tenemos necesidad de Jesús, de estar con Él, de alimentarnos en su mesa, con sus palabras de vida eterna! Creer en Jesús significa hacer de Él el centro, el sentido de nuestra vida. Cristo no es un elemento accesorio: es el «pan vivo», el alimento indispensable. Adherirse a Él, en una verdadera relación de fe y de amor, no significa estar encadenados, sino ser profundamente libres, siempre en camino. ÁNGELUS 23 de agosto de 2015

 

 

Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús, dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»

Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos de vosotros que no creen».

Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.

Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».

Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.

Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».

Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

 


Jesús de Nazareth

Mosaico con una representación de Jesús de Nazaret, existente en la antigua Iglesia de Santa Sofía (Estambul), fechada cerca de 1280.

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