III Domingo del tiempo ordinario (A) “Conviértanse, porque está cerca el reino de los cielos”

¿Dios cercano, hombres lejanos?



III Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2022 - 2023 - (Ciclo A)

Es ya usual que mucha gente desestime la Palabra de Dios para su vida. No intento encontrar una justificación como tampoco es una novedad. En la historia de la religión el hombre busca encontrarse con un ser más allá de su mera realidad; en la historia del cristianismo, hay una relación de Dios con el hombre, con signos precisos, pero el ser humano se resiste, mata a los profetas, persigue a los cristianos, etc. En el fondo, se valora mucho las Palabras de Jesús, aunque pocos quieran seguirle o ver en él a la verdad, el camino y la vida; y más en el fondo, necesitamos de una dimensión espiritual, nuestro espíritu revoluciona en el interior y no sabemos canalizarlo; le necesitamos, pero no le buscamos. He aquí el juego del sentido existencial.

Sin miedo a las tinieblas

Hoy, Jesús se aleja de Jerusalén; Juan Bautista ya ha sido encarcelado y pronto martirizado. Es un signo que marca el inicio del ministerio de Jesús y lo hace desde una tierra pagana, Galilea de los gentiles, la luz de la verdad inicia en una tierra considerada en tinieblas. Necesitada y hambrienta de la Verdad. Se podría decir más fértil que las ciudades “no paganas”, allí lo crucificarán. No es un buen marketing pero sí un mensaje preciso, coherente con las profecías, teológicamente motivador, judíos y paganos, en su sentido universal.

En Galilea Jesús llamó a sus cuatro discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. “Marginales”, curioso, pues no les sacó de las mejores escuelas rabínicas. Su llamado es sencillo, directo y personal. Caminaba a orillas del lago, Cafarnaum, signo de un mundo oscuro y misterioso, como las tierras dónde deberán ir de misión. El gancho es convertirles a los pescadores de peces en pescadores de hombres; las redes abandonadas sólo son una muestra de la red universal fortalecida por los finos hilos de las Palabras de Jesús.

Sencillez e inmediatez

El mensaje es preciso y único por toda Galilea, en las sinagogas y con los enfermos: “Conviértanse, porque está cerca el reino de los cielos. Los discípulos respondieron “inmediatamente”. Lo anunciado por Juan Bautista ahora tiene rostro propio.  

Las redes de la comunidad

 Una pregunta frecuente en las pequeñas (y grandes) comunidades es ¿qué hacemos con los disfuncionales? Disfuncional se entiende a una persona que vive sin agenda ni horarios, todas las actividades las dirige a su propio provecho, no cuida los bienes comunes (los saquea), se debate entre el autoritarismo y la ignorancia, y “nuca” querrá una misión (no se expone ya).

La pregunta podría ser ¿cómo convertimos a una comunidad disfuncional? Una comunidad sin una misión precisa, se siguen aferrando a sus redes, absorbida por el lodo de la complicidad y corrupción. Algunas ideas que nos puedan alertar:

-       En la vida humana y normal se comparten experiencias. Por ejemplo, los casados expresan sus alegrías y frustraciones en el trabajo; sin comunicación se divorcian. Los religiosos, tienen historias de experiencia pastoral, profesional, sencillas, pero las tienen. Hablan, escuchan y son escuchados. Los autorreferenciales matan las comunidades y la sazón de los alimentos.

-       Escuchan la Palabra de Dios. Da alegría escuchar un testimonio de vida a la luz del evangelio. No una catarata moralizante, sino las motivaciones encarnadas de Jesús en la sencillez de la vida. Los predicadores tenemos la tentación de ‘iluminar’ la Buena y fresca Noticia del Evangelio con los defectos del hermano; más que ir a la fuente de “radio lengua” es mejor ir a las fuentes exegéticas.

-       Escucharnos. Cómo hacen algunos que tienen (o creen tener) las respuestas antes de terminar la pregunta o el comentario. El respeto desde quien habla y quien escucha. Se necesitan mensajes claros. Los discursos tendenciosos, largos, repetitivos, violentan la fraternidad y restan fuerza a la alegría de compartir. Si Jesús llamó a sus discípulos para ser amigos por qué no somos amigos, o al menos hermanos. 

Esta reflexión se publica en el contexto del “Domingo de la Palabra de Dios”, motivado por la Semana de oración por la Unidad de los cristianos, un momento para la actitud de la escucha, sólo así se puede llegar a la unidad. Puede ver el material catequético y descargarlo en diferentes idiomas (ver)


Palabra del Papa Francisco

“dialogar con Dios, en la oración, que es también un éxodo de nuestro ego para acogerle, mientras Él habla en nosotros y escucha nuestra voz”. Y luego “el diálogo fraterno, en una apertura radical al otro”. En este sentido recuerda que San Juan Pablo II nos enseñó que el diálogo debe ser el estilo propio del misionero y señala que “el mundo necesita diálogo, necesita paz y necesita hombres y mujeres que sean sus testigos”. “Os animo a poneros en la escuela de esos "mártires del diálogo" que, incluso en algunos de vuestros propios países, han recorrido valientemente este camino para ser constructores de paz. No tengáis miedo de recorrerlo también hasta el final, yendo a contracorriente y compartiendo a Jesús, comunicando la fe que Él os ha dado” concluye.

 Características para ser misioneros y discípulos


Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.


Pintura

Primeros discípulos y la pesca milagrosa

La vocación de los apóstoles es un término que alude a un conjunto de episodios evangélicos, un tema iconográfico propio del arte cristiano.

Son los momentos en los que se produce la vocación (es decir, el llamamiento de Cristo) a los apóstoles para que le sigan; su reclutamiento como primeros cristianos (discípulos de Cristo). El ejemplo de los apóstoles se suele aplicar a las vocaciones religiosas (véase orden sacerdotalvotos monásticos, etcétera).

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