Pentecostés. ¡Ven Espíritu Santo!

Pentecostés. MAÍNO, FRAY JUAN BAUTISTA Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado


“Cada uno los oía hablar en su propio idioma”
 Reflexión. Domingo de Pentecostés. 
Año litúrgico 2018 - 2019 - (Ciclo C)

Hola “cholito”, “negrito”, “criollazo”, … no arrugues la nariz, pues mi expresión es de cariño. Tampoco te pongas a la defensiva porque si quieres emprender una lucha contra la discriminación primero debemos reconocerla. Es el ruido que nos desconcierta desde nuestra propia bulla.

Seguro te escandalizaron las frases reveladoras de cómo nos miran , algunos, de frente con el látigo del despreció por ser de otro lugar, de las minorías, de las periferias.

 “No voy a hablar del auquénido de Harvard”, “ciudadanos de segunda clase”, “somos de una raza distinta”, “cholo soy”, ,… “Inicialmente, él (Vizcarra) estaba para ser congresista en Moquegua, cuando entró a Peruanos por el Kambio, y de pronto dijimos: ‘necesitamos un provinciano en la plancha porque hay demasiados blancos. Estaba Meche Araoz, estaba Kuczynski; bueno ahí está, pongámoslo a Vizcarra”, señaló Carlos Bruce en RPP (5 de junio de 2019).

La discriminación, cual arteria, sangra en la familia, en las escuelas, en los trabajos, … aprendes a disimularla, a moderarla, pero está, y lo peor, contra tu propia familia; por ejemplo, si un primo viene de los andes: “llegó el serrano”, algunos lo encaminan a las labores domésticas; pero si nació en la capital y llega a los andes: “llegó mi primo de Lima, dándole un tinte de superioridad. Algo similar sucede al migrar a otro país.

Esta construcción social basada en el racismo ha tenido efectos devastadores. ¿De dónde procedían los soldados muertos en las guerras? ¿Qué evoca en ti cuando te hablan de “chilenos”, “ecuatorianos”, y últimamente, “venezolanos”? Hoy podríamos analizar los rostros mostrados (y los no mostrados) en las revistas y Medios de Comunicación como paradigmas de belleza, éxito, y ‘felicidad’.

Nuestra identidad ligada a palabras y acciones de discriminador discriminado nos llena de prejuicios, hijos caníbales de la ignorancia que irán carcomiendo la autoestima de nuevas generaciones.

Alerta, parece un “universal” que un peruano se enfrente a la discriminación, y no será difícil enfrentar esta barrera si mejora su educación. Hoy, con la inteligencia artificial, parece importante poner a la reflexión el tema y sus implicancias. Sin una buena educación sólo nos apasionaremos en lo que no vemos claro. 

Es un imperativo tener una educación de calidad, ahora ligada al monstruo de la corrupción que traga el futuro de los pobres. Es decir, el círculo vicioso de la crisis educativa- profesionales incompetentes – corrupción – pobreza de propuestas.

Ojo, la estafa educativa trata a la etapa de admisión como la “pesca de la anchoveta (merluza)” refiriéndose a los cardúmenes de estudiantes que serán deshuesados de sus anhelos y sacrificios, desembarcados de lograr un título académico. La mina educativa tiene capataces inhumanos en el Congreso de la República que no les interesa los hombres y mujeres de estos socavones sino sólo el mineral. No es gratuito la incomodidad que genera SUNEDU (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria) con los temas de licenciamiento.

El sub empleo es una consecuencia de la estafa educativa, la discriminación se profundiza y el resentimiento personal se traduce en frustración. 

Las frases dichas por políticos son la radiografía de los cerebros pensantes y prejuiciosos que supuestamente defienden minorías y encaminan el futuro o la ruina de nuestro país. En este sentido, la discriminación es la única arma de los mediocres para sobresalir.

Es un trabajo largo y necesario que no ha podido superarse pese a todos los trabajos y promocionales de la UNESCO y otras instituciones tratando de convencernos que la única raza es la humanidad. El sueño igualitario de Martín Luther King tiene la noche larga para que la raza humana sea de humanos. La unidad en la diversidad de Jesucristo es un trabajo de viñadores trabajando por el pan y no necesariamente por la justicia.

¡Ilumina a todos los hombres con la luz de tu Espíritu y disipa las tinieblas de nuestro mundo, para que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz!

 –«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? 
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Me-sopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»(Hech 2, 1-11).
Reflexión y homilía

Pentecostés. MAÍNO, FRAY JUAN BAUTISTA

Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
–«Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
–«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. »
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
–«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. »

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Enormemente sorprendidos, preguntaban:
–«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Me-sopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

Reflexión y homilía
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