XXXIV Domingo del tiempo ordinario (A): Jesucristo Rey del universo

“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo

 

Jesucristo Rey del universo es la fiesta que se celebra el último domingo del tiempo ordinario, justo antes del Adviento. Fue instituida como solemnidad por el Papa Pio XI mediante la Encíclica “Quas Primas”, 1925.

 

Rey del Universo
El rey Sargón II del Imperio neoasirio (derecha) tenía la titulación completa de Gran ReyRey PoderosoRey del UniversoRey de AsiriaRey de BabiloniaRey de Sumeria y Acadia. Estela exhibida en el Museo Británico de Londres.

 

XXXIV Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2022 - 2023 - (Ciclo A)



¿De qué tipo de Rey se trata?

¿Rey? Un rey sin monarquía, sin partido político que busque gobernar. Apenas impacta en la opinión pública lo buscan para matarlo. Se entiende que reina en el universo, o toda la creación está bajo su voluntad. El rey del universo busca salvarlo, los testimonios del arca de Noé, el cruce del mar rojo, la liberación de Egipto, etc. Es decir, el rey es el mismo Jesús, un liberador, redentor. Es como el pastor que se va hasta la quebrada más honda para rescatar a la oveja y llevarla a la comunión, se abaja para darle al ser humano la oportunidad de un cielo nuevo y una tierra nueva, de contemplar a su Salvador, Rey, en su trono de gloria.


El escándalo del Rey

El escándalo no tiene el nivel mediático ni de entretenimiento como imaginaríamos en las historias de los reyes y reinas. El escándalo revienta porque va contra cultura. En su mensaje incluye a todos, sí, en algún momento de la vida, los de derecha o de izquierda, las ovejas o las cabras, los puros y los pecadores, todos, escandalosamente todos tendremos que observar el sentido de la vida y la existencia frente a Jesús. 


Su vida y sus palabras escandalizan. Alcanzan a todos, es dicho para ti y para mí, para ellos, a los de ayer, para los de hoy y también a los seres humanos que nacerán mañana, creyentes y ateos. Escandaliza a los justos. No se trata sólo de creerse justos, sino de reconocer a Jesús en cada ser humano: Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”


La filantropía del Rey no basta

El sentido de humanidad que parece perderse en nuestro tiempo puede saltarnos a la conciencia y motivarnos realizar cosas espectaculares y buenas; y así sentirnos contentos y exitosos. Pero la motivación no es calmar la conciencia, va más allá, al corazón, al manantial de la fe. 


El sentido ver a Jesús en el hambriento, sediento, enfermo, preso, etc. va más allá de una filantropía, se ama la humanidad en cuanto imagen y semejanza de Dios. Hemos sido creados con la dimensión existencial y la eterna, el sentido de vivir realmente se alcanza en la búsqueda de lo trascendente, el amor se sublima en el gran amor, el perdón en la gran compasión.


Aparentemente esto podría parecer una utopía, pero el criterio válidamente universal es: el amor y la misericordia con los hermanos.

 

Los escándalos de amor

El más radical es morir en la cruz por amor, perdonar a los enemigos, darte la oportunidad a pesar de tu indiferencia. Es escandaloso en nuestro contexto que el amor sea un compromiso, un para siempre, exclusivo, honesto, fiel. Es escandaloso cada vez más si está fortalecido por la fe y se intente su pureza.


Al finalizar el año será posible ver lo escandaloso de cómo hemos vivido y de cómo queremos vivir. ¿Hemos vivido el desamor y la división, los enfermos y los sufrientes han tenido o no nuestra oración y cercanía? ¿Reina la fe o la ambición en nuestro corazón? ¿Hemos buscado que Dios reine en el sentido de nuestra existencia o sólo hemos sido tibios bondadosos? Las preguntas pueden seguir. 

 

En conclusión. El Rey del universo nos recomienda el amor y la misericordia, valores universales para creyentes, de otras religiones y para quienes no se sienten hijos de Dios. Y aunque queramos negarlo la vida nos examina por la capacidad de amar y de solidarizarnos. El día que no amemos y nos aislemos de los demás, es posible que la muerte esté reinando en nuestra existencia. Jesús, vino a resucitarnos de la muerte.


Palabra del papa Francisco

En el Credo profesamos que Jesús «de nuevo vendrá en la gloria para juzgar a vivos y muertos». La historia humana comienza con la creación del hombre y la mujer a imagen y semejanza de Dios y concluye con el juicio final de Cristo. A menudo se olvidan estos dos polos de la historia, y sobre todo la fe en el retorno de Cristo y en el juicio final a veces no es tan clara y firme en el corazón de los cristianos. Jesús, durante la vida pública, se detuvo frecuentemente en la realidad de su última venida. 

Finalmente, una palabra sobre el pasaje del juicio final, en el que se describe la segunda venida del Señor, cuando Él juzgará a todos los seres humanos, vivos y muertos (cf. Mt 25, 31-46). La imagen utilizada por el evangelista es la del pastor que separa las ovejas de las cabras. A la derecha se coloca a quienes actuaron según la voluntad de Dios, socorriendo al prójimo hambriento, sediento, extranjero, desnudo, enfermo, encarcelado —he dicho «extranjero»: pienso en muchos extranjeros que están aquí, en la diócesis de Roma: ¿qué hacemos por ellos?—; mientras que a la izquierda van los que no ayudaron al prójimo. Esto nos dice que seremos juzgados por Dios según la caridad, según como lo hayamos amado en nuestros hermanos, especialmente los más débiles y necesitados. Cierto: debemos tener siempre bien presente que nosotros estamos justificados, estamos salvados por gracia, por un acto de amor gratuito de Dios que siempre nos precede; solos no podemos hacer nada. La fe es ante todo un don que hemos recibido. Pero para dar fruto, la gracia de Dios pide siempre nuestra apertura a Él, nuestra respuesta libre y concreta. Cristo viene a traernos la misericordia de Dios que salva. A nosotros se nos pide que nos confiemos a Él, que correspondamos al don de su amor con una vida buena, hecha de acciones animadas por la fe y por el amor.

 Audiencia General, 24 de abril de 2013

 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-46


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».


Pintura: 

El rey Sargón II del Imperio neoasirio (derecha) tenía la titulación completa de Gran ReyRey PoderosoRey del UniversoRey de AsiriaRey de BabiloniaRey de Sumeria y Acadia. Estela exhibida en el Museo Británico de Londres.

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