TO XXXIV, B: Jesucristo Rey del universo. “Soy rey. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”

¿Qué es la verdad?

 

Cristo y Pilato, de Nikolai Ge, 1890.


XXXIV Domingo del tiempo ordinario,

Año litúrgico 2020 - 2021 - (Ciclo B)

 


En un retiro, uno de los formadores, teólogo, me dejó masticando una frase para la vida: “A Jesús lo mataron por no decir la verdad”. Se refería al interrogatorio de Pilato a Jesús. Me sentí pillado y con una muerte anunciada. Pero esta verdad va más allá de lo evidente, de lo anecdótico, como lo sugieren las respuestas, son claras y distintas.


Esta respuesta de Jesús deja en bandeja a Poncio Pilato la principal pregunta: ¿Qué es la verdad? Jesús contesta con el silencio.

 

A los jefes no les interesa la verdad

Este interrogatorio podría parecer el de un juez que ya tiene la sentencia bajo la mesa y debe hacer lo “políticamente correcto” y no ceñirse a la ley. También podría ser el gobernador que no hace su trabajo de ‘justiciero’ y actúa para los aplausos de la tribuna sin importar la vida de los inocentes.


Pilato, como político corrupto no está interesado en la libertad de los pobres ni en la construcción de la justicia social. En suma, Jesús no hizo nada que justificara ser juzgado por las autoridades religiosas ni por las civiles. El drama humano es matar inocentes.

 

Mundos opuestos

Pilato cree que el único mundo es el imperio al cual sirve. Otros mundos revolucionaban su cerebro. “¿Acaso soy yo judío?”. El mundo de los esclavos y los libres. El mundo de los que dicen mentiras como si fuera la gran verdad y la miran como mentira a la verdad. En un mundo así, realmente ¿Qué es la verdad? Es algo parecido a: “el que tiene plata habla como le da la gana”.

 

Jesús está hablando de la responsabilidad social, del servicio al bien común, de la tranquilidad y la disciplina, de la paz y la concordia. Su reino no tiene esclavos, sino discípulos; no vive de la explotación sino del sudor de su frente; no les ofrece tesoros sino las virtudes de saber vivir con amor y misericordia; no se construye con mentiras sino con la verdad; …

 

La verdad

Es de todo el que escucha la voz de Dios. Es una verdad que viene desde la configuración de la persona humana. Qué sería de los corazones sin la verdad. A qué nos comprometeríamos si la otra persona no dice la verdad.

 

La verdad está dicha, aunque no estén las pruebas científicas o legales. La verdad es un silencio pesado cuando no se la quiere comprender o aceptar. Hay verdades que necesitan de ese sugerente consejo de Jesús: “Todo el que es de la verdad escucha mi voz”.

 

El drama de la mentira nos sigue. Pilato no es rey, se engaña así mismo al actuar como el rey, en su gobernación hay muchas ‘reinas’ pero ninguna es la verdad. La gran verdad es la enajenación a la maldad y la mentira.

 

Al final, podría comprender las palabras del formador: mataron a Jesús porque no amaban la verdad. Si Jesús es la verdad y la vida y lo mataron es porque hay algo clínico en ese comportamiento.


Ojalá Jesús sea Rey de nuestros pensamientos, deseos y corazones.

 

Como dijo el arzobispo de Santiago, Mons. Julián Barrio, a los obispos españoles en su homilía: “solamente la fuerza espiritual de la verdad de Cristo puede vencer la debilidad mental y moral que padecemos y ayudarnos a recuperar la confianza para no ser triviales en el discernimiento”.(Santiago, 19 de noviembre de 2021).

 

Cristo Rey del universo

Datos históricos de la fiesta

año 325. Primer concilio ecuménico en la ciudad de Nicea, en Asia Menor. Se definió la divinidad de Cristo contra las herejías de Arrio: "Cristo es Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero".


1925, Pío XI proclamó que el mejor modo de que la sociedad civil obtenga “justa libertad, tranquilidad y disciplina, paz y concordia” es que los hombres reconozcan, pública y privadamente, la realeza de Cristo”. (Encíclica Quas primas, 11 de diciembre de 1925).

 

La fecha original de la fiesta era el último domingo de octubre. Pero con la reforma de 1969 se trasladó al último domingo del Año Litúrgico, para subrayar que Jesucristo, el Rey, es la meta de nuestra peregrinación terrenal. 

 

Palabra del Papa Francisco

 

La salvación no comienza con la confesión de la realeza de Cristo, sino con la imitación de sus obras de misericordia a través de las cuales Él realizó el Reino. Quien las realiza demuestra haber acogido la realeza de Jesús, porque ha predispuesto un espacio en su corazón a la caridad de Dios. Al atardecer de la vida seremos juzgados en el amor, en la proximidad y en la ternura hacia los hermanos. De esto dependerá nuestro ingreso o no en el Reino de Dios, nuestra ubicación en una o en otra parte. Jesús, con su victoria, nos abrió su Reino, pero está en cada uno de nosotros la decisión de entrar en él, ya a partir de esta vida —el Reino comienza ahora— haciéndonos concretamente próximo al hermano que pide pan, vestido, acogida, solidaridad, catequesis. Y si amaremos de verdad a ese hermano o a esa hermana, seremos impulsados a compartir con él o con ella lo más valioso que tenemos, es decir, a Jesús y su Evangelio. (Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, 23 de noviembre de 2014)

 

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 18, 33b-37

En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús:
«¿Eres tú el rey de los judíos?».
Jesús le contestó:
«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
Pilato replicó:
«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
Jesús le contestó:
«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
Pilato le dijo:
«Entonces, ¿tú eres rey?».
Jesús le contestó:
«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».


La pintura Cristo y Pilato

Estéticamente, Poncio Pilato ha llamado la atención e imaginación de escritores (su persona se convirtió en personaje casi obligado en cualquier representación de la pasión de Jesucristo), de artistas plásticos, y de productores y directores cinematográficos.

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