IV Domingo de Adviento (A): "José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer"

El sueño del matrimonio

La aparición del ángel a San José. De Georges de La Tour - The Yorck Project (2002)  
 

IV Domingo de Adviento

Año litúrgico 2022 - 2023 - (Ciclo A)

 

La ilusión por el matrimonio

Un varón enamorado también se ilusiona en una buena celebración de su matrimonio. En el mundo, cada cultura tiene diferentes rituales y costumbres coloridas. No es lo mismo en Escocia que en Japón o en Francia, lo único en común es que las parejas buscan buenos augurios para ser felices. A nivel de estadísticas, se nota la disminución del matrimonio tradicional, el aumento de hijos fuera del matrimonio, el bajo el índice de natalidad, etc. Hay mucho miedo al compromiso.

 

Te puedes imaginar a José ilusionado en cómo celebrar bodas con María, su prometida que todavía vive con sus padres. De acuerdo a las costumbres palestinas, las bodas son grandes fiestas con música y danzas, donde el vino se debe multiplicar. Y, de manera sorpresiva, recibe la noticia: María está embarazada, obviamente no de él, sino del Espíritu Santo. Es un drama para un hombre que sueña un hogar como Dios manda. No existía la prueba de paternidad por medio del ADN; en la actualidad 1 a 3 casos de cada 10 dan como resultado que el progenitor legal no es realmente el padre biológico. Entonces, se intensifica la duda, seguramente las preguntas le golpean los pensamientos: ¿Qué hago con María embarazada? ¿Pido a doña Ana y don Joaquín para suspender el matrimonio, en secreto? ¿Y María dice que ese niño será el salvador? ¿Cuál es mi lugar en este momento? ¿El padre es realmente Dios?

 

El sueño de José: amar a María en toda circunstancia

José es un hombre justo, obediente a Dios (Mt 1,19); no quiere avergonzar a María y la familia. Lleno de preguntas; sus sueños de novio serán modificados durante otro sueño, donde Dios le habla. Es momento oportuno para que José aclare su misión en este acontecimiento:  no sólo es el padre legal, descendiente de David, tal y como lo anunció el profeta Isaías, sino que también debe cuidar a María y al niño: con un nombre (Jesús) y una misión (salvador de su pueblo). No sabemos la edad exacta de José, pero al menos en la fe es un hombre maduro.

 

Esta es la historia de amor de una pareja humilde, de Dios con los limpios de corazón, para cambiar el rumbo de la historia. Es la pareja que en lo secreto de su corazón siente el misterio, lo guarda y lo ejecuta. Caminan millas de preguntas, huirán de los Herodes de la muerte. Pero hoy, la vida se va gestando, no sólo en el vientre de María, sino también en el corazón de un papá, minuto a minuto se va revelando y se revelará el misterio del rostro de Dios. El Abba-Padre guía a José cómo ser papá.

 

¡No temas!

Es normal el miedo de un hombre a ser ridiculizado, a vivir engañado, a seguir confiando y a buscar justicia. El “no temas” es un chorro de gracia para: refrescar la esperanza, continuar soñando con el hogar, dar un paso a depositar las vidas en las manos del creador. 

 

No temas ante la enfermedad, el hambre y la indiferencia. No temas a tus equivocaciones, el escándalo; lo mejor es vivir sin tratar de agradar a alguien si no es a la divinidad en tu corazón. No temas a la expresión del amor en la noche de Navidad. ¿No es ésta la aventura más grande y hermosa en la que Dios no puede fallarnos? Esto es lo que hicieron José y María, se jugaron la vida por una promesa de Dios.

 

Un papá protector

En medio de las dudas y las dificultades que vendrán José no huyó. Podría ser un gran influencer de la defensa de la vida. Desde la sencillez es testigo de una sociedad que descarta (cf. EG 195). Identifica la divinidad del niño en el vientre de María, evita de que la vida del niño esté a merced de las conveniencias contingentes de los poderosos (EG 213). El tema fundamental es el niño, la vida más que su paternidad.  

 
El progreso y la vida

Si no revisamos la historia no podremos hilar la Sagrada Escritura. Por ejemplo, el Emmanuel o “Dios con nosotros” es hijo de Ajaz (732 aC.), Ezequías, anunciado por Isaías en tiempos de guerra y desesperación, (Is. 7, 10-19). El Dios con nosotros, Jesús, hijo de María, nacido en Belén para ser el camino, la verdad y la vida. Se han perdido las guerras, pero no a Dios.

 

El Emmanuel nacerá este año en los lugares de guerra, en los conflictos sociales, en la cultura del odio, en el derroche y en el hambre. Cómo nos falta seguridad para decir que el Emmanuel también está en estos momentos con nosotros. Cuánta fe nos falta para disponer nuestro corazón y expandir paz, abrir nuestros hogares y gozar de la reconciliación, escuchar la esperanza desde nuestra fe frágil. Necesitamos de la docilidad de José, de la disponibilidad de María, del amor del niño Dios.

 

Vivimos ya en un mundo que defiende los derechos humanos, pero el progreso de una civilización se mide precisamente por su capacidad de preservar la vida, especialmente en sus fases más frágiles, más que por la difusión de instrumentos tecnológicos. Cuando hablamos del hombre, no olvidemos nunca todos los ataques a la sacralidad de la vida humana: el aborto, la muerte de los migrantes, los niños desnutridos, el terrorismo, el abandono de los ancianos, la violencia, etc.

 

En este cuarto domingo de Adviento, María y José nos ayudan a pensar y obrar con docilidad a la Palabra de Dios, a la vida, al amor. La disponibilidad genera paz y entendimiento. La historia nos ayuda a no repetir los patrones de fracaso. Dios en la historia nos muestra su presencia permanente.

 

Palabra del papa Francisco

Pienso de modo particular en todos aquellos que se abren a acoger la vida a través de la vía de la adopción, que es una actitud muy generosa y hermosa. José nos muestra que este tipo de vínculo no es secundario, no es una alternativa. Este tipo de elección está entre las formas más altas de amor y de paternidad y maternidad. ¡Cuántos niños en el mundo esperan que alguien cuide de ellos!  Es un riesgo, sí: tener un hijo siempre es un riesgo, tanto si es natural como si es por adopción. Pero es más arriesgado no tenerlos. Más arriesgado es negar la paternidad, negar la maternidad, tanto la real como la espiritual. (Audiencia general 5 de enero de 2022)

 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-24

La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Pintura:

De Georges de La Tour - The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=153633

La aparición del ángel a san José, también conocida como El pensamiento de san José o El Sueño de San José (en francés, L'Apparition de l'ange à saint Joseph o Le Songe de saint Joseph), es una pintura de estilo Barroco que Georges de La Tour realizó en torno a 1640 mediante la técnica del óleo sobre lienzo. Sus dimensiones son 93 cm de alto y 82,2 de ancho y se encuentra expuesto en el Museo de Bellas Artes de Nantes.

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