XII Domingo del tiempo ordinario Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A): Sin miedo porque es verdad

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.

La valentía para decir la verdad supone una limpieza personal, de intención y de obra. La parresia de la comunicación cuida el alma y la conciencia ante los poderosos de este mundo que matan el cuerpo pero no pueden manipular el alma. 
Jesus es la verdad
Cabeza de Cristo (Rembrandt, Nueva York)

XII Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A)
Mateo 10, 26-33

No podrán silenciar la voz

La voz que proclama una verdad fundada en el Evangelio suele resultar incómoda. ¿Pero para quiénes? Precisamente para quienes viven instalados en la mentira. Las voces de san Juan Bautista, de Monseñor Romero y de fray Pierre Claverie, entre muchas otras, fueron acalladas por anunciar la verdad. Ni los imperios, ni las dictaduras, ni los extremismos aceptan fácilmente que el ser humano sea verdaderamente libre, y menos aún que encuentre en su fe una confianza profunda en Dios.
Seguir a Cristo implica asumir las consecuencias de permanecer fieles a la verdad. Es un camino de entrega y de donación de sí mismo, siguiendo el ejemplo de Jesucristo en la cruz. Sin embargo, ninguna fuerza humana puede silenciar definitivamente la voz del Evangelio.

La verdad transforma

Cuando se trata de la salud del cuerpo, buscamos conocer la verdad para poder sanar. Del mismo modo, cuando se trata del alma, también deberíamos desear la verdad, pues en ella se encuentra el fundamento del sentido de la vida.
¿Qué sucedería si cerráramos los ojos ante la mentira y nos abriéramos a la verdad de Dios? El Evangelio nos recuerda que nuestra dignidad no depende de nuestros aciertos o errores: para Dios valemos mucho más que los gorriones. Su amor permanece incluso cuando nos alejamos de Él.
Una petición en el Día del Padre
En este Día del Padre, pidamos a Dios la valentía para dialogar, debatir y confrontar ideas con respeto, siempre en una sincera búsqueda de la verdad. Que no nos dejemos guiar por intereses pasajeros ni por ideologías engañosas, sino por la Verdad que nace del Evangelio y conduce a la auténtica libertad.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».
La Cabeza de Cristo es una pintura al óleo del año 1650 atribuida al taller de Rembrandt. Muestra a Cristo con barba y el pelo largo y oscuro. Se encuentra en la colección del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.[1

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