"Todos son santos cuando hablan de los pecados ajenos"

"La gente critica lo mismo que ellos hacen a escondidas"


¿Y ahora quién te lapida?

Tus prejuicios, injusticias, infidelidades, 
Malas intenciones, 
Te lapidan y también lapidas.

Si eres mujer, soltera, viuda, divorciada;
La familia te lanza las piedras más filudas,
La pareja te culpa, y te deja desprotegida,
Los vecinos ensayan soluciones sesudas;
Tus amigos, unos acompañan tus salidas,
Otros, complican con versos y bebidas.

¿Quién te lapida?
¡Yo tampoco, camina, aleja el mal de tu vida!

Si eres anciano, jubilado o pensionista,
El Congreso te lanza la ley de  soles miserables,
Los hijos te convierten en su financista,
Otros, se lanzan a engañarte, cuervos rapaces.

¿Quién te lapida?
¡Yo tampoco, camina, aleja el mal de tu vida!

Si naciste en esas cunas de pan y agua,
Te lanzan una educación que no edifica,
Legislan estudios para los que no calificas,
Nunca creas, hasta instrucciones masticas,
Serás lanzado a todo motor cual máquina,
Para consumir lo que el gerente planifica.

Te lapidan, 
Te lapidan.


¿Quién te lapida?
¡Yo tampoco, camina, aleja el mal de tu vida!


Los escribas y los genios de la economía,
Los legalistas y los fariseos moralistas,
La masa apasionada no es tan analista,
Tú, el gran chivo de catarsis colectiva,
Tu pecado sale a la vista,
No importa ya tu vida,
Sólo vale la normativa,
Piedra en mano ya está lista,
Te sentencian con locuaz diatriba,
Esta mujer sólo es carnada fija,
Con trampa y ley arriban,
Jesús sólo mira, escucha, 
Practica alguna caligrafía,
Silencio denso les invadía,
Una pecadora parece sin salida,
¿El pecador se escaparía?
¿O el plan moral y legal fallaría?
Lo cierto de esta historia que lapida,
Es una “mujer” aturdida,
sólo la ternura de Dios la salvaría.

¿Quién te lapida?
¡Yo tampoco, amina, aleja el mal de tu vida!

Queremos mas justicia,
Respetar cada vida,
Sólo Cristo lanzar podría,
Esa piedra que lapidaría,
Y también sólo él perdonaría,
Recuperar tu dignidad te tocaría,
En el pecado la gracia abundaría,
Quien escucha la palabra divina,
Prejuicios y piedras dejaría,
En tierra caminaría,
Por el desierto de su vida.


¿Quién te lapida?
¡Yo tampoco, camina, aleja el mal de tu vida!

Si pecaste, fallaste, te equivocaste,
Mira bien quién te lapida,
No serán manos salvavidas,
Sino clamores por sus propias vidas,
Y compañeras de tus plegarias tupidas.

¿Quién te lapida?
¡Yo tampoco, camina, aleja el mal de tu vida!



narración
Literatura/ Poesía
(Autor: Laepi) (Calle 7)
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