cual cerebro de elefante el río recobra sus
recorridos,
así es su naturaleza, lleva la fuerza turbia,
arrastra con todo...
sí… mucho frío,
el poncho es cómplice y el sombrero pierde forma.
Pero, sale triunfante el astro y
despereza los huesos;
las ranas, los pájaros, los gallos,
las vacas y el cordero sacuden la monótona lluvia;
el río sigue sonando; la armonía va
arrancando sonrisas;
miradas al cielo;
retoma la vida, secar lo mojado.
La Madre tierra ya tiene lista la
menta, el hinojo, el cedrón, el anís, ... se va el frío.
Las flores silvestres se visten de
gala;
Y el hombre,
entiende que hay caminos
polvorientos, llenos de barro, praderas, nuevos paisajes,
y que el río sigue sonando, debajo
el sauce, cual estaciones de Vivaldi con sus alegretos y bemoles... Un poquito
de vida.
Cuarto Domingo de Pascua – Ciclo A (Juan
10, 1-10) 11 de mayo de 2014
“Yo
he venido para que tengan vida y la tengan abundante”
“Pastos abundantes” promete Jesús, es decir
una vida plena. En un mundo de insatisfechos la vida plena es buscada con el
aire en la garganta. Este anhelo es irrenunciable: se felices.
¿Soy feliz con: el esposo, un enamorado, los
estudios, el trabajo, mi carácter,…? El pastor, las ovejas y los ladrones son
los personajes que dibujan nuestra forma de ser y proceder en esta vida.
En la granja “La Collpa” de Cajamarca, los
turistas quedan maravillados al ver cómo las vacas escuchan la voz del pastor
que les llama por su nombre y caminan hacia su correspondiente lugar. Es la voz que conduce a su rebaño hacia
fuentes tranquilas y por verdes praderas. Los oídos atentos a la voz del amado,
no contesta las llamadas de quien no es amado, salta de dicha al escuchar la
voz, se le brillan los ojos, pasa la noche tranquila y segura bajo el amparo
del buen pastor. Es una búsqueda vigilante de la voz en medio de varias voces.
El pastor es el que abre y cierra la
puerta. La función natural de la puerta es: ‘abrir’ y ‘cerrar’, no tiene
sentido que tengas la puerta sólo abierta o siempre cerrada. ¿Cómo está tu
puerta? ¿Permites a otros entrar y salir por tu puerta? ¿Estás tan abierto que
no tienes espacio para tu propia intimidad y para permitir la intimidad de los
demás? ¿Vives bajo llave, encerrado frente a lo distinto, frente a los otros? ¿Entran
dos a la vez? No hay violencia ni prejuicios, menos un corazón esquivo. Cada
quien sabe a quién abrir su puerta, su intimidad y depende de cómo usan esta
intimidad. Un tema lindo pero difícil en la sociedad de los insatisfechos. La
gran puerta es justamente el Buen Pastor, Jesús.
En este texto podemos ser como ovejas
(obedientes o descarriladas), como el pastor o como los ladrones. Los ladrones
tienes estrategias impresionantes para robar. Roban a Dios del corazón de las
personas, a la Virgen María de la dignidad de la mujer, a la iglesia de la
comunidad creyente,… Se quieren robar todo, sin escrúpulos, sin misericordia.
Nuestra sociedad de insatisfechos está saqueada. Lo que era amor exclusivo
ahora es un supermercado; lo que era fidelidad ahora es un cóctel y fuga;
familia ahora es cubículos aislados; lo que era Dios hoy es auto justificación;
lo que se llamaba respeto ahora es ‘te uso’; cuidado de los hijos ahora es ‘que
alguien se ocupe mientras yo me divierto’; lo que era sacrificio ahora es ‘yo
quiero gozar’. Los ladrones no quieren a la oveja, quieren su lana y carne para
adquirir ganancias y siguen en su turismo emocional para dañar a lso demás.
Realmente todavía andamos como ovejas sin
pastor, estúpidamente seguros de nuestros logros, autosuficientes, hedonistas,…
Necesitamos pastores que nos hablen de esas miserias, de las ‘periferias
existenciales’.
Domingo V de Cuaresma – Ciclo A (Juan 11,
1-45) 6 de abril de 2014
“Jesús, al ver llorar a María (...) se
conmovió profundamente”
“Los cristianos tienen cara de resucitados”
decía Nietzsche. Esta frase coge carne en mi vida porque a veces la lucha
diaria, las tribulaciones, el desamor, la crueldad, la indiferencia,… superan
mi alegría de la vida. Quiero destacar la amistad, la humildad y la vida en
esta escena de la resurrección de Lázaro.
“Cuanto lo quería” decían los judíos al ver
a Jesús llorar junto a Martha, María y los judíos (amigos y chismosos). Sollozar
por la amistad construye, la indiferencia y el orgullo aniquila corazones.
Jesús visitaba con frecuencia a sus amigos en Betania; su hermoso paisaje, el
aire fresco y la amistad eran valorados. Sabía Jesús que le amaban y él los
amaba. Que confiaban y lo escuchaban. Esa es la amistad, no crecer sin confianza,
escucha, fe. ¿Llorará Jesús el día que yo muera? ¿Él es mi amigo?
Lázaro no dice una palabra pero sus gestos
son elementales. Sus dos hermanas serían víctimas de abusos y del hambre en una
cultura machista sin Lázaro. Es un hombre de corazón limpio, humilde. Sus
hermanas tienen palabras protagónicas según su personalidad ante el mismo
Jesús. Lázaro es resucitado por su amigo, su perfil bajo es un testimonio que
corroe a cualquier incrédulo, no es casualidad que apenas mataron a Jesús,
Lázaro también corrió la misma suerte.
Vivimos en un permanente camino hacia la
muerte. Jesús ha recibido la noticia de la enfermedad grave de su amigo y
posterga su visita a Betania; casi un desaire, pero lo aclarará: “Esta
enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios,
para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.” Jesús regresa por Judea
donde le quisieron matar y en cuatro días estará en Betania. El camino a la
muerte no le limita a Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en
mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para
siempre. ¿Crees esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el
Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.”
“El día que yo muera” se lee y escucha en
muchas autobiografías y canciones. La muerte suele rondarnos; ¿qué tenemos en
la existencia? No llevamos algo a la tumba, sólo la oportunidad de amar y de
ser amado por Dios, de ser resucitados por la Palabra del mismo Jesús.
Un amor como el de Jesús es capaz de
llorar, de buscarnos aunque el mal olor de la muerte aleje a nuestros hermanos,
de desatarnos las vendas y no crearnos dependencias, de darnos libertad eterna
y no la esclavitud.
Finalmente, el camino de la fe pasa por
nuestra historia reflejada en la Samaritana en el pozo, el ciego de nacimiento,
la resurrección de Lázaro. El verdadero amor se le revela a una Samaritana
infeliz con sus ensayos matrimoniales, no puede seguir bebiendo de su propio
pozo lleno de historias antiguas (barro), encerrada en sus prejuicios y
sedienta. La verdad se le revela a un ciego que al ver la luz afirma el gesto
del profeta que le tocó, le sanó y le sacó de la ignorancia. El amor expresado
al amigo Lázaro devolviéndole la vida. Así es Jesús en algún momento toma la iniciativa, se acerca
para hacerte ver el verdadero sentido del amor, la luz de la verdad y la vida en
casa, donde te pide ser acogido, esperarle, compartir el pan y escucharle.
Oración:
Señor de la vida, lloraste por tu amigo Lázaro,
Extiende tu compasión por este pueblo,
Nos llamaste a una esperanza firme en tu Resurrección,
Somos seres para la vida, para el amor, la verdad.
Tu corazón es fuente inagotable,
Tu palabra eficaz
La muerte ya no es el final.
Desde lo profundo de mi vida,
De mi historia, de mí…
Sácame de la oscuridad, del odio,
De la indiferencia, de la desconfianza.
Libérame de las vendas,
Que el mal olor no me aísle,
Que la mentira no me sepulte.
Tu corazón para construir amistad,
Tu Palabra para comunicar vida, pero eterna;
Tus lágrimas para despertar la sensibilidad…
Domingo IV de Cuaresma – Ciclo A (Juan 9,
1-41) 30 de mazo de 2014
“Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre?”
¿Por qué Señor a un pueblo bueno le sucede
cosas malas? Ancash está conmovido y expresa su cansancio frente a la
criminalidad política y la corrupción. El asesinato de un ex ‘cómplice’ que
llegó a ser Concejero Regional y luego radical opositor ha provocado reacciones
firmes en los líderes sociales y en el pueblo. Hoy, los discursos sólidos han
hecho temblar a la “bestia de Ancash” junto a sus ayayeros de todos los
estamentos. La firmeza del clamor popular ha despertado a la justicia, incluso
el propio Presidente Ollanta Humala ha manifestado que los crímenes en Ancash
no quedarán impunes. La formación de una comisión especial y el envío de policías
con patrulleros inteligentes han dado esperanza y nuevos aires a la justicia.
Pese a todos estos gestos, el agnosticismo nos invade.
La hija del asesinado Nolasco, Fiorella, ha
mostrado un liderazgo y valentía en un momento en que la dignidad no se puede
perder. Sus palabras firmes han provocado titulares e investigaciones en los medios
de comunicación que daban amplias entrevistas- publirreportajes- al Presidente
Regional de Ancash, sorprendidos, ya se subieron al carro de los luchadores por
la verdad y la justicia.
¡Qué bueno! Cuando la verdad comienza a
brillar muchos se limpian las gafas y miran el horizonte de la corrupción que, investigada
a conciencia, caerá como un cable de alta tensión para quemar a muchos de la
telaraña. El Presidente Regional (desde el 2006), hoy con las cuentas embargadas
y sometido a una investigación, clama inocencia y dice ser el primer interesado
en averiguar la casualidad o la coincidencia de la llamada “lista negra de
Ancash”: autoridades políticas, fiscales, periodistas y otros.
De este avatar, clamor popular, marchas por
la vida y la paz se puede destacar la firmeza de los líderes y del pueblo
ancashino que han cerrado filas a la corrupción. Sus testimonios firmes no se
apagan con las amenazas, la verdad causa pataletas, pero sale a la luz. Se
parece a la historia del ciego de nacimiento, más allá de explicar – erróneamente-
que el pecado causa la ceguera, experimenta las consecuencias: ve, la luz, la
verdad,… Causa problemas cuando sale a la luz.
Es destacable, en el ciego de nacimiento,
la firmeza con la que combate a los fariseos, mal intencionados y ciegos
defensores de sus intereses. El ciego razona que alguien malo no le puede hacer
ver y, por tanto, es un profeta. Los fariseos acuden a los familiares del ciego
pero ellos sacan cuerpo diciendo que ya es adulto y que da razones de sus
actos, es decir ya ve y puede decir la verdad. El ciego, ve las malas
intenciones, sigue firme; comienza a ver la fortaleza de la fe en quien le ha sanado.
Los fariseos le juzgan, le marginan, le presionan con la familia, le difaman,
le encaran sus defectos y lo expulsan. Jesús, se acerca, le unta, le saluda, le
envía, le sana y vuelve a su encuentro para confirmar que él es Jesús, y el
ciego respondió: “Creo, Señor” y se postró ante él.
Es decir, nopodemos ver la justicia al margen de Dios,
Jesús sale al encuentro, aunque pareciera que no nos hace caso, tarde, pero
llega.
Lectura del santo evangelio según san Juan 9,1.6-9.13-17.34-38:
En aquel
tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en
tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo
pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»
Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús
hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había
adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no
guarda el sábado.»
Otros replicaban: « ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del
que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar
lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: « ¿Crees tú en el
Hijo del hombre?»
Él contestó: « ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él