Homilía y Reflexión

Homilía para "reflexionar la vida terrena a la luz de la Sagrada Escritura"

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«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás»

 

En el pan se expresa la providencia divina, se traza una ruta desde hoy hacia la eternidad, Dios se ocupa de nosotros, nos regaló inteligencia y libertad para convertir la maldad en bondad, la muerte en vida. Jesús es el pan de vida que se hizo alimento eterno para quienes comulgan su cuerpo y su sangre.

 

Pan de Vida


Biblical illustration of Gospel of John Chapter 6


XVIII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2023 - 2024 - (Ciclo B)

 

“Como Dios manda”

Actuar "como Dios manda", y especialmente si se sabe lo que manda, su mensaje, su propuesta de vida. La fuerza de la historia contada, del testimonio en boca de los demás superan la levadura del like; generan identificación, cambio, etc. Si conoces lo que manda por qué no lo haces.

 

Muchas personas realizan obras buenas cada día, merecen ser felicitadas. Cada quien sabe si hace obras de misericordia “como Dios manda” o, de manera personal, hace las cosas por empoderar su nombre, mostrar sus méritos, sentir orgullo de sus obras, ser admirado, sentirse inalcanzable, compararse para destacarse. La cultura del selfi y la de la historia destacada es la obsesión por ser importantes, no relevantes, es la tentación de perderse un diálogo, un trato humano con los “beneficiarios”, pocas veces se fotografía la interacción humana. 

 

Las obras de la fe

Actuar “como Dios manda” tiene el detalle de la Fe. Jesús les responde claramente: “La obra que Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado”. Es decir, si actúas bien con el objetivo de una autoayuda, un consuelo y orgullo personal, te estás perdiendo la oportunidad de disfrutar de la abundancia de alegría en la fe, en la confianza y providencia de Dios. El actuar en nombre de Dios, con la confianza de que Dios se comunica en ese momento, en esa realidad. Dios se comunica en el silencio y nunca para la soledad. Dios se manifiesta en las miradas y no en el maquillaje. 

 

Dios te está dando la oportunidad de testimoniar cómo superar la indiferencia, y a los demás, la oportunidad de sentir que Dios no los ha olvidado. Dios muestra de cómo el interés del pan se debe cambiar por la fe. Es como que la confianza, la fe, y el compartir de los corazones realizan el milagro de la abundancia; y lo más grande no es el pan sino la capacidad para dejarse guiar por el mismo Dios.

 

El pan popular

La ciencia del marketing ha copiado muchos signos cristianos. Lo mismo han hecho los políticos, el pan y el circo traducido en hambre e ilusionismo. Jesús les aclarará que el pan que les regaló les sació el hambre del día, pero no de la vida.


El pan al margen de la fe genera hambre. El pan en nombre de la fe sacia el hambre, despierta fraternidad, motiva solidaridad, ilumina la fe, alegra los corazones y la vida interior de manera milagrosa. Jesús les encara y les dice que no le siguen por los signos de la presencia de Dios sino porque así consiguen su pan. Hacer los deberes de oficio podrían ser un milagro si se complementan con la convicción de un Dios presente y activo en la historia. El salario es digno, pero si se convierte en el único motivo del “qué hacer”, pierde espíritu, fe, amor, alegría, estímulo, testimonio. El vacío equilibrado por el orgullo no podría ser igual al sentido de los actos fortalecidos por Dios.

 

El pan de vida

Los judíos conocen bien su historia de liberación, Dios los liberó de Egipto y para cruzar el desierto les alimentó con el maná, con codornices y los guió hacia una tierra donde manaban leche y miel. Jesús, es el maná, el verdadero pan, el que sacia la sed y el hambre, nos libera de la esclavitud de la ambición (querer el pan ajeno), del egoísmo (comer el pan sin compartir), de la gula (comerse el pan del hermano). 


La teología de la providencia es una respuesta a quienes acumulan el pan, no lo comen ni lo comparten; llenan la vida de cosas y no de alegrías, de estrés y no de esperanza; la libertad a quienes aseguran el futuro en un banco y no en el amor y la bondad de ser mejores personas, la seguridad en un código y no ante el cielo.


Lo ilógico del compartir es que rompe el encanto del tener por el tener, pero da la posibilidad de grandes alegrías. El Santo cura de Ars no tenía riquezas, incluso se dice que no tenía facilidades académicas, pero tenía tiempo, escucha, paciencia para compartir.


Santo Domingo tenía todo para acumular riqueza, de familia noble, altos estudios, inteligente,…  pero prefirió ser mendicante, la santidad le sedujo. El objetivo de su vida es el servicio a Jesús, predicando su palabra. Al final de su vida pedía morir a los pies de sus hermanos, allí estaban las chispas de la predicación, en sus hermanos germinaba la esperanza, murió en brazos de sus hermanos que entonaban la Salve, sostenido por la Madre de Dios. 

 

Palabra del papa Francisco.  

“Jesús se revela como el pan – afirma el Papa – es decir lo esencial, lo necesario para la vida de cada día. No un pan entre muchos otros, sino el pan de la vida. En otras palabras, nosotros, sin Él, más que vivir, sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar, solo Él nos hace sentir amados, aunque todos nos decepcionen, solo Él nos da la fuerza de amar y perdonar en las dificultades, solo Él da al corazón esa paz que busca, solo Él da la vida para siempre cuando la vida aquí en la tierra se acaba”.

 

(Ángelus, 8 de agosto de 2021)

 

 

Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús:
«La obra que Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Le replicaron:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer “».

Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».

Entonces le dijeron:
Señor, danos siempre de este pan».

Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

“Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda”

 

Si algo tenemos que cuidar en la vida católica es la Eucaristía, no sólo porque se vive el sacrificio de Cristo sino porque es el termómetro de la fraternidad que se vive hoy y se vivirá en el futuro.

Solidaridad
Mosaico de una iglesia en Tabgha, Israel.


XVII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2023 - 2024 - (Ciclo B)

 

5 caballas para la sopa

Era viernes, en los conventos se come pescado. Caminaba en dirección al mercado, pensando en cómo preparar una sopa de pescado para mi padre que con los rezagos del infarto no puede masticar. Al paso encontraba papas, cebollas, culantro y otros productos recién cosechados o preparados como el queso y la miel de caña. Al fondo del mercado están los camiones que transportan el pescado del mar a Cajamarca (al norte de la sierra en el Perú). Oh sorpresa, no me quedaba dinero suficiente y ¿Con qué dinero preparar un desayuno nutritivo para darle fuerzas al enfermo?

 

Por 6 soles me dieron 5 “caballas”. Lo consideré suficiente para un plato de sopa. Preparé la sopa con las cabezas, los filetes los guardé en la refrigeradora, mi padre se quedó dormido después de la sustancia marina, me concentré en mis trabajos. A la hora del almuerzo, el menú fue una sopa, lentejas y pescado. Mi madre encontró los filetes y dedujo que era para toda la familia, recurriendo a una matemática generosa. El menú estaba sabroso, me avergoncé pensando que mi madre fue otra vez al mercado para comprar algo mejor que unas caballas. 


Ante la enfermedad y la pobreza una caballa puede alegrar el día. La generosidad del océano Pacífico a lo largo de la costa peruana ha nutrido con sus caballas y anchovetas a muchas familias. No se trata de dar, muchas veces el financiar otorga poder, orgullo, sino el compartir, con los ojos en la providencia de Dios.

 

Comparir la vida

5 caballas no eran suficientes más que para una sopa, pero aquel día alimentaron a una familia. Pero sobre todo me enseñaron los métodos milagrosos de las madres. Los hijos no sabemos las plegarias, operaciones matemáticas, las privaciones y temores que acompañan el caminar de una madre o un padre.

 

Jesús no está buscando estadistas especializados en sus discípulos, sino que comprendan cómo la generosidad puede llevarlos a descubrir gratitud, solidaridad, misericordia, providencia. 200 denarios no bastan ni bastarán cuando en el interior sólo existe ambición o codicia. Los pobres más tristes - y con gastritis a la generosidad- son los que tienen dinero y miran a las víctimas del hambre apretando sus bolsillos; son capaces de deleitarse de unos bocadillos a las escondidas en vez de tener la saciedad del compartir. 

 

Procurar ser más humanos

Felipe hace cálculos fríos de las matemáticas, como una estrategia para destacar lo imposible y alejarse de las propuestas de soluciones. En cambio, Andrés, piensa repartir cinco panes y dos peces a una multitud. Jesús, agrega el toque de solidaridad. Jesús hace notar que son personas, cinco mil hombres, algunos con mujer e hijos. Personas no gorgojos de despensas. Es decir, Jesús les motiva a buscar medios para ser mejores personas, más hermanos, compartir desde lo poco que tengan.

 

Ese es el peligro a evitar en la vida. El egoísmo es enemigo de la familia. La ambición lleva a quebrantar la justicia. 

 

Hoy, te invito a tomar el pan que alimenta a tu hermano, a tu prójimo, levantarlo y dar gracias a Dios, repartirlo entre los presentes, seguro unos generosos y otros miserables, pero hijos del mismo Dios.

 

Eucaristía, el pan de vida

Cómo vivir la eucaristía si la ambición te crucifica, cómo comer el Cuerpo y beber la Sangre si reparas en las migajas que no generas. La Eucaristía no es sólo ir a comulgar. Comulgar es comunión, alimentar hambres, saciar la sed, dar la mano, sonreír, llorar y ser parte de las soluciones. La Eucaristía tiene un principio de humanidad, aquella encaminada a estar cerca a la divinidad, a ser parte de la eternidad.

 

Aprendí a no subvalorar las caballas, su omega y su popularidad me hicieron pisar tierra, en un mercado, donde los altos precios pueden moler los hombros de muchos y enriquecer a pocos. Cada migaja que sobra de la solidaridad no debe perderse, hay que cuidarlo siempre.

 

Palabra del Papa Francisco

“El verdadero milagro, no es la multiplicación que produce orgullo y poder, sino la división, el compartir, que aumenta el amor y permite que Dios haga prodigios”

“Me viene a la mente la tragedia del hambre, que afecta especialmente a los niños. Se ha calculado que alrededor de siete mil niños menores de cinco años mueren a diario en el mundo por motivos de desnutrición, porque no tienen lo necesario para vivir”

“Ánimo, da lo poco que tienes, tus talentos y tus bienes, ponlos a disposición de Jesús y de los hermanos. No temas, nada se perderá, porque, si compartes, Dios multiplica. Echa fuera la falsa modestia de sentirte inadecuado, ten confianza. Cree en el amor, en el poder del servicio, en el poder de la gratuidad”.

(Angelus, 25 de julio de 2021)


Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

 “En la vejez no me abandones” (cf. Sal 71,9)

 La Jornada de oración por el abuelo llega "como anillo al dedo" en estos momentos en que Dios nos permite mirar la ancianidad en mis padres, desde la experiencia y la misericordia.

Noemí y Ruth
Noemí, Rut y Orfa (pintura de William Blake, 1795)

Los casos frecuentes es que los hijos abandonen a sus padres, pero Dios nunca abandona a sus hijos, “cuando la edad avanza y las fuerzas flaquean”, cuando la enfermedad te hace dependiente y te agravas a causa de la miseria económica y humana. “Dios no se fija en las apariencias (cf. 1 S 16,7). No descarta ninguna piedra, al contrario, las más “viejas” son la base segura sobre las que se pueden apoyar las piedras “nuevas” para construir todas juntas el edificio espiritual (cf. 1 P 2,5)”. 

Envejecer es signo de bendición, en la Biblia y en la vida cotidiana. Es un gran consuelo el amor fiel del Señor en cualquier condición y edad que tengamos, incluso en nuestras traiciones (cf. Sal 144,3-4); “nos aseguran que Dios nos ha plasmado en el seno materno (cf. Sal 139,13) y que no entregará nuestra vida a la muerte (cf. Sal 16,10)”.  

«No me rechaces en el tiempo de mi vejez» (Sal 71,9). Una expresión fuerte, muy cruda. Nos lleva a pensar en el sufrimiento extremo de Jesús que exclamó en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46). 

El miedo al abandono y a la soledad, sin importar el poder económico o autosuficiente de hoy, en el momento del dolor y la vejez se puede ver los verdaderos sentimientos de quienes nos rodean. Cuanta soledad dejan la migración y la guerra, pero sobre todo las actitudes de los seres cercanos. Está presente el juicio distorsionado de que un anciano enfermo “roba el futuro de los jóvenes”. La falta de gratitud muestra personas robando la subsistencia de los ancianos.

“No me abandones en la vejez” es una súplica ante la conspiración que ciñe la vida de los ancianos. “Parecen palabras excesivas, pero comprensibles si se considera que la soledad y el descarte de los mayores no son casuales ni inevitables, son más bien fruto de decisiones —políticas, económicas, sociales y personales— que no reconocen la dignidad infinita de toda persona «más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre» (Decl. Dignitas infinita, 1). Esto sucede cuando se pierde el valor de cada uno y las personas se convierten en una mera carga onerosa, en algunos casos demasiado elevada. Lo peor es que, a menudo, los mismos ancianos terminan por someterse a esta mentalidad y llegan a considerarse como un peso, deseando ser los primeros en hacerse a un lado”.

¿Por qué se alejan los hijos? Muchos buscan la propia realización personal llevando una existencia lo más autónoma y desligada de los demás que sea posible. La trampa futura de la soledad para quienes viven en familia pero no actúan como familia, protegen su patrimonio material rompiendo el moral y espiritual, están más en el “yo” que en el “nosotros”. Las víctimas de la cultura individualista minan la familia, viven el espejismo del individualismo, de no necesitar a nadie y vivir sin vínculos, pero como son insatisfechos permanentes lo necesitan todo; pero ya en un futuro, solos, sin ayuda, sin alguien con quien contar.

El libro de Ruth narra la historia de la anciana Noemí. Se le mueren el esposo y los hijos a Noemí y resignada a sufrir la soledad y el descarte habla con sus nueras, Orpá y Rut, las pide regresar a sus países de origen y a sus casas (cf. Rut 1,8). “Como viuda, es consciente de valer poco ante la sociedad y está convencida de ser un peso para esas dos jóvenes que, al contrario de ella, tienen toda la vida por delante. Una de las dos nueras, Orpá, que le tiene cariño a Noemí, con un gesto afectuoso la besa, pero acepta lo que ella también cree que es la única solución posible y sigue su propio camino. Rut, en cambio, no se separa de Noemí y le dirige palabras sorprendentes: «No insistas en que te abandone» (Rut 1,16). No tiene miedo de desafiar las costumbres y la opinión común, siente que esa mujer anciana la necesita y, con valentía, permanece a su lado, dando inicio a una nueva travesía para ambas. A todos nosotros —acostumbrados a la idea de que la soledad es un destino inevitable— Rut nos enseña que a la súplica “¡no me abandones!” es posible responder “¡no te abandonaré!”. No duda en trastocar lo que parece una realidad inmutable, ¡vivir solos no puede ser la única alternativa!”

Nuestra oración por las personas como Ruth acompaña a la anciana Noemí y emprenden un nuevo camino. Gracias y bendiciones para las personas que con tantos sacrificios se ocupan de los ancianos, que muestran su cercanía a los ancianos descartados por los “más cercanos”- Es importante que Dios no olvida nuestras acciones.

Lea el mensaje completo: MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA IV JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LOS MAYORES

28 de julio de 2024

Roma, San Juan de Letrán, 25 de abril de 2024

 Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Jesús

Archivo:Brooklyn Museum - The Exhortation to the Apostles (Recommandation aux apôtres) - James Tissot.jpg


XVI Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2023 - 2024 - (Ciclo B)

 

¿Cómo encontrar el equilibrio entre el servicio y el descanso? El descanso es reparador y humano; la compasión, la misericordia, son básicos para no ignorar la sed espiritual de las personas. Los seres humanos necesitamos cada día más de orientación, y también de nuestra disponibilidad para orientar a quienes lo necesiten.


Este texto se sitúa después del envío de los Doce en misión (Marcos 6, 7-13) y del relato de la muerte de Juan el Bautista (Marcos 6, 14-29). Los discípulos han vuelto de su misión, donde han predicado, curado enfermos y expulsado demonios, y ahora se encuentran de nuevo con Jesús.


La alegría de los apóstoles

Es el regreso más alegre, lleno de entusiasmo porque han realizado una misión. Son llamados "apóstoles", y le cuentan cada detalle a Jesús, su experiencia está llena de alegría, es un clima íntimo que destaca la acción y la proclamación. 


El descanso

Jesús cuida el bienestar físico y emocional de sus discípulos. Es importante para seguir la misión, para renovarse. El trabajo de la misión es agotador, se necesita mucha dedicación porque el éxito ha atraído más gente. 

Se necesita de la serenidad para la oración, para entrar en comunión con Dios.

La gente les reconoce y les busca porque tienen hambre espiritual. La necesidad de Dios.


Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.


Archivo:Brooklyn Museum - The Exhortation to the Apostles (Recommandation aux apôtres) - James Tissot.jpg

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

Jesús que envía a sus discípulos a la misión (cf. Mc 6,7-13). Los envía ‘de dos en dos’ y les recomienda: llevar sólo lo necesario.

 

Jesús
Jesús despidiéndose de sus once discípulos restantes, de la Maestà de Duccio, 1308–1311.


XV Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2023 - 2024 - (Ciclo B)

Comprender la misión

¿Cuál es tu misión en este mundo? Sin responder a esta cuestión, cada paso esta caminado al azar. No se trata de decidir qué carrera estudiar, que de por sí puede ya estar influenciado por el contexto familiar y económico. Se trata realmente de los objetivos más humanos, de ser/hacer y no de tener. Por ejemplo, ser feliz, ser solidario, ser bueno, etc.


Ser discípulo implica tener la humildad para aprender, por ello, el Evangelista Marcos va señalando la permanente incapacidad de los apóstoles para comprender la misión. El éxito no está en ganar su primer millón, sino en saber ejercer autoridad sobre espíritus inmundos. La capacidad de despojarse de pensamientos e intereses personales es ya un signo de autoridad sobre los espíritus obsesionados por el placer y lo material.

 

Andar ligeros - sustentabilidad

Es una aventura llena de caminos y retos, el camuflaje de “misión imposible” no es tan necesario como el coraje. Unos caminos para unir seres humanos. Unos retos para superarse así mismo. Andar ligeros, pero no solos.

 

Un cerebro lleno de preocupaciones de cómo solucionar su hambre, de qué armas o herramientas portar, de la vestimenta y los accesorios personales, etc. Es un cerebro con poco espacio para la misión. Pues, los espíritus inmundos llegan abrigando la gula, la lujuria, la superficialidad, el relativismo, la indiferencia, etc.

 

La sustentabilidad corresponde a Dios. Su providencia cuida de cada uno de sus servidores. Su generosidad y misericordia son incomparables. Nadie queda al margen de los ojos amorosos de Dios. 

 

La casa de la estabilidad

Jesús les da una orientación: quedarse en la casa que los recibe hasta su despedida. La tentación de buscar comodidades podría insultar la solidaridad de las personas. Quedarse en la casa significa ser parte de la vida de una familia por unos días, comer lo mismo, ayudar en algún trabajo, ser parte de sus conversaciones, respetar la intimidad del hogar, orar y pedir para que el hogar se mantenga unido y lleno de amor.


Dar posada al peregrino, a los predicadores es ayudar a Dios a realizar su proyecto de salvación. La hospitalidad, cada vez venida a menos, es testimonio de un corazón agradecido. 

 

El éxito de la misión

Aunque parecían incapaces en aprender, pero han anotado una nota sobresaliente en la práctica: “Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”. Los apóstoles comienzan experimentar la presencia de Jesús en su labor apostólica, lo experimentar con más fuerza después de la resurrección.

 

Jesús los ha llamado, ha tenido ojos para elegirlos más allá de sus carencias humanas. La misión parecía ser un fracaso, pero los resultados muestran la alegría y sorpresa. Con Jesús pueden llegar hasta lo inesperado y a eventos milagrosos.

 

La fuerza está en la predicación de la Palabra de Dios. Son palabras eficaces. Los discípulos eficientes. Quedan rebajadas las crisis, las ofensas, los rechazos, las tristezas. Incluso para quienes actuaron rechazando y criticando está abierta la oportunidad.

 

La vocación al servicio de Jesús tiene todo para hacernos felices, alegres, libres. Si te provoca o te da curiosidad por emprender una misión, no lo dudes, prueba, te ayudará en la vida terrena y eterna.

 

Palabra del papa Francisco

“Detengámonos un momento en esta imagen: los discípulos son enviados juntos y deben llevar con ellos sólo lo necesario. El Evangelio no se anuncia solo, sino juntos, como una comunidad, y para hacerlo es importante saber custodiar la sobriedad”

(Ángelus, 14 de junio de 2024)

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. 

Y se admiraba de su falta de fe.

Jesús tiene muchas escenas  en las que sin duda es un profeta, por ejemplo, su entrada triunfal en Jerusalén, sus predicaciones en la Sinagoga. Sus palabras y acciones de anunciar la Palabra de Dios, mostrar el camino de salvación, prometer el futuro, sanar lo incurable para el hombre, no tergiversar las escrituras, etc. El pueblo tiene los conocimientos previos para reconocer al Profeta, al Hijo de Dios; pero no lo reconocieron.


jesus el profeta

Diferentes representaciones del rostro de Jesús a través de las épocas.


XIV Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2023 - 2024 - (Ciclo B)

 

Una sabiduría sin fe

La sabiduría en cada persona es una virtud, muy valorada, en el contexto bíblico y en el actual. La sabiduría como conocimiento del ser humano, de la cultura, de la Palabra de Dios. Gracias a la sabiduría hemos recibido de generación en generación cada experiencia de la Sagrada Escritura. Justamente, la sabiduría es tal porque el hombre está en comunicación con Dios. Así se puede comprender que Jesús se sienta triste al identificar gente que se considera sabia pero sin fe. Las tristezas siempre son más profundas de lo que se muestra.

 

Comportamientos superficiales

Con humildad podrías identificar cuántas veces tus palabras y comportamientos han intentado dar un mensaje; el triste mensaje de incomodar o insultar. La cobardía de no hablar el tema central puede desviarte y dejar resentimientos en vez de propuestas y soluciones. El tema central es la carencia de fe, no la procedencia. Carencia que impide identificar al profeta, al mismo Hijo de Dios. Creen conocerlo, pero su ángulo de fe no ha girado más allá del marco familiar, de sus meras anécdotas de unos paisanos.

 

Conocer a Jesús va más allá de tu inteligencia, es necesaria la fe. Lo más difícil es conocerse así mismo, lo más fácil es hablar mal de los demás. Conocemos a nuestros coterráneos, como “creemos” identificar el nivel de inteligencia de los compañeros de estudios. Somos el rostro de nuestras familias. En ese contexto de familias, en los pueblos pequeños, esperamos ser valorados y también valorar a cada persona, sin embargo, puede ser decepcionante cuando alguien te califica sin conocerte, te critica sin haberte escuchado, y da por hecho aquello de se rumorea. Por ello, aunque esperaban al Mesías no lo reconocieron, y ni siquiera analizaron los rumores.

 

La tristeza de Jesús

La falta de fe frena la generosidad de Jesús. Los milagros vienen después de la fe. Las equivocaciones después de los prejuicios. En las aldeas es conocido por sus milagros, por su predicación, mucha gente lo reconoce profeta; pero en su aldea es sólo el hijo del carpintero y María. Históricamente, los profetas eran escogidos desde la humildad, por ejemplo David, Salomón. Lo triste es que sabiendo el proceder divino no lo aterrizan en su propio paisano Jesús. "Qué de bueno puede salir de su pueblo pobre y marginado". 


 El mensaje del profeta llega a oídos de un auditorio carente de fe, a pesar de que en la historia los profetas nacen de los pueblos sencillos.

 

La sabiduría tradicionalmente comunicada, la espera del Mesías, la poca fe,… son motivos suficientes para no reconocerlo, incluso para buscar castigarlo, no es raro que llegaran a matarlo.

 

Jesús esperaba que al menos sus compatriotas crean. Ese pueblo que conoce las escrituras pueda identificarlo. Esos corazones llenos de la ley de Moisés reconozcan al nuevo Moisés. 


Esa es la tristeza de Dios, Jesús frenado por las acciones de cada persona, por su falta de fe, por la violencia, el egoísmo, el prejuicio, lo ideológico, etc. Esto es serio para nuestra vida, nuestra forma de pensar, de hablar, de procesar las circunstancias nos puede dejar al margen de Dios, de la alegría de su palabra, de la esperanza ante la tristeza, de la fortaleza ante las amenazas, del futuro en un mundo que nos trata como finitos y reciclables. No es que la felicidad dependa sólo de ti, depende también de cómo sabiamente incluyes a Dios, te haces más humano, rompes las cadenas de esclavitud y pones tus grandes defectos y carencias en las manos de Jesús, él puede hacer milagros, y hoy hemos aprendido, "no hay milagros sin fe", si no creas, pide a Dios la fe antes que satisfaga tus caprichos. 

Palabra del papa Francisco

La inversión que hace Jesús compromete a sus discípulos de ayer y de hoy a una verificación personal y comunitaria. También en nuestros días puede suceder que alimentemos prejuicios que nos impiden captar la realidad. Pero el Señor nos invita a asumir una actitud de escucha humilde y de espera, porque la gracia de Dios se nos suele presentar de una manera sorprendente, que no corresponde a nuestras expectativas. Pensemos juntos, por ejemplo en la Madre Teresa de Calcuta. Esa monjita pequeña,- a la que nadie daba importancia-  que iba por las calles para llevarse a los moribundos para que tuvieran una muerte digna. ¡Esa monjita con la  oración y su obra hizo  maravillas! La pequeñez de una mujer revolucionó la obra caritativa en la Iglesia. Es un ejemplo de nuestros días. Dios no se ajusta a los prejuicios. Debemos esforzarnos por abrir el corazón y la mente, para acoger la realidad divina que nos sale al encuentro. Se trata de tener fe: la falta de fe es un obstáculo para la gracia de Dios. Muchos bautizados viven como si Cristo no existiera: los gestos y signos de fe se repiten, pero no corresponden a una verdadera adhesión a la persona de Jesús y a su Evangelio. Cada cristiano - todos nosotros, cada uno de nosotros - está llamado a profundizar en esta pertenencia fundamental, tratando de dar testimonio de ella con una forma de vida coherente, cuyo hilo conductor sea siempre la caridad.

(Ángelus, 08.07.2018)

 

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

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luciérnaga
Hola, soy Javier Abanto. Escribo reflexiones, vivencias y anécdotas. Publico artículos de teólogos y poetas. Estudie teología y comunicación. Desde el 2005 me dediqué a la docencia universitaria y a la gerencia de emisoras de corte cultural y religioso. La vida necesita de alegría y esperanza. Necesitamos a Dios en nuestra vida.
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¿Qué es "Luciérnaga"?

"Luciérnaga" Surge para expresarme de manera sencilla. Las luciérnagas remiten a mi origen rural - andino. Son visibles al caer la noche y hacen volar la imaginación con sus luces intermitentes, propias y naturales.

Luciérnaga se dirige a las personas de buena voluntad que buscan vivir con justicia y paz. Necesitamos del humor y la alegría. Y, sin duda, el mundo necesita de Dios.

Gracias por leer y compartir, no olvides comentar.

Javier Abanto Silva
javierabantosilva@gmail.com

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