T.O. VI: No abolir la ley sino darla plenitud


“Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no.”
 
De Carl Bloch - http://4.bp.blogspot.com/_Ycv0BE0wFr4/TU8WRXJmxYI/AAAAAAAAAgI/2QjVrd4bEHo/s1600/Sermon_on_the_Mount_Carl_Bloch.jpg y Carl Bloch, p. 313, ISBN 9788798746591, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=186837
VI Domingo del tiempo ordinario
Año litúrgico 2019 - 2020 - (Ciclo A)

 Homilía y Reflexión, 
Hablar la verdad parece no ser ya un imperativo moral. “Las normas están hechas para romperlas” “hecha la ley, hecha la trampa” se dice con frecuencia. En la historia, las leyes han ayudado a las sociedades a premiar y sancionar los comportamientos. Y de este círculo, nos es difícil salir. Por ejemplo, Jesús está presentando el espíritu de la ley en el Sermón de la Montaña, su auditorio es conocedor de la ley, algunos son practicantes escrupulosos. Sin embargo, al mismo Jesús lo critican por romper la ley del sábado, incluso lo condenan a muerte por romper la ley religiosa (nadie puede llamarse Dios) y la política (Nadie puede arrogarse el título de rey).

En las grandes ciudades, cada día mueren personas porque se rompieron las normas de tránsito, se ha endurecido la ley, pero las víctimas continúan.

Las normas para proteger la familia se han ido fortaleciendo a favor de los niños, pero sabemos de personajes, políticos y otros, hombres y mujeres que no se responsabilizan del sostenimiento de sus hijos. 

Incluso hay colectivos y leyes controvertidas como el divorcio rápido, la legalización del aborto, la eutanasia, la pena de muerte, consumo de droga, matrimonio homosexual, etc. ¿Su legalización ha solucionado el problema real?

Están de moda las normas de “no usar bolsas plásticas” y es mejor usar alguna bolsa ecológica, reutilizables, reciclables. Hermosos proyectos ecológicos para diferenciar los desechos no renovables y los orgánicos, pero los carros recolectores los concentran en un solo paquete. En realidad, somos introducidos en nuevos nichos de mercado y la casa común seguirá contaminada. Todos los años hay cumbres para reducir el efecto invernadero, pero políticamente siguen las guerras, las conductas contaminantes.

El Papa Francisco ha publicado la “Laudato Si” (2015) y el 13 de febrero la Exhortación postsinodal “Querida Amazonía”, con aportes valiosos y gritos de auxilio en una planeta desenfrenado, sin retorno. ¿Quiénes harán caso? ¿Algún gobierno de los países en la Amazonia cambiará sus leyes del extractivismo, las normas estarán a favor de los pobres, ya no estarán los niños trabajando en lavaderos de oro? Si al Papa no le hacen caso, menos a los pobres rostros amazónicos.

Finalmente, si la ley no llega al corazón del hombre, si la ley no se practica con convicción, será absoleta,  será una trampa.

Finalmente, queda decir: 
-       “No matarás” con tus actos de corrupción, con tus mentiras, con tus políticas, con tu corazón egoísta,…
-       “No cometerás adulterio” cuando tu corazón se divide, se proyecta enturbiar el amor, te embarcas en soluciones tramposas, etc.
-       “No jurarás falsamente” ante Dios. Eso saben los que juran con las manos en la biblia, o sobre la Constitución, pero pronto se comportan contrarios a Dios, a su juramento, a su promesa, a su primera ilusión, a sus electores, a su pueblo,…


 Homilía y Reflexión, 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-37


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo:
“No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».
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