Señor de la misericordia

¡Jesús en ti Confío!



El Jesús de la Divina Misericordia (pintura restaurada de la original de Kazimirowski).


La herida de su corazón. Jesús, muestra las llagas de la pasión, y de su corazón sale chorros de sangre y agua, dos luces que iluminan de misericordia a la humanidad. Tal como lo expresó santa Faustina Kowalska, “Sangre y agua” (Jn 19, 34) Y si la sangre evoca el sacrificio de la cruz y el don eucarístico, el agua, en la simbología joánica, no sólo recuerda el bautismo, sino también el don del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 5; 4, 14; 7, 37-39).


"Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona", pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, p. 374). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un "segundo nombre" del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón?


Entre los momentos más difíciles de las guerras, es la luz que puede guiarnos en el tercer milenio. "La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina" (Diario, p. 132).  


En medio de los crucificados y del sufrimiento Jesús nos saluda: "Paz a vosotros". Esa paz y espíritu que nos reconcilian y unen a Dios y entre seres humanos.


"Domingo de la Misericordia divina". Estamos llamados a ser misericordiosos como Jesús que vio las miserias humanas y se inclinó con su corazón misericordioso."Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7)" (Dives in misericordia, 14).


El mensaje de misericordia llega por sus manos tendidas para recibir al sufriente. Según la revelación a Santa Faustina, en el convento de Lagiewniki, en Cracovia: "Misericordias Domini in aeternum cantabo".


La verdad de la vivencia del amor está en cumplir sus mandamientos, son inseparables el amor a Dios y a los hermanos. "En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos" (1 Jn 5, 2).  No es fácil sino en sintonía íntima con Dios, que te permite renovar la mirada, actuar con gratitud, saber vivir el perdón. ¡vivir las obras de Misericordia!


"Experimento un dolor tremendo cuando observo los sufrimientos del prójimo. Todos los dolores del prójimo repercuten en mi corazón; llevo en mi corazón sus angustias, de modo que me destruyen también físicamente. Desearía que todos los dolores recayeran sobre mí, para aliviar al prójimo" (Diario p. 365).


¡Jesús, en ti confío! Si experimentas la crisis del sentido, no te desesperes, Jesús te entrega su corazón en aquellos rayos que salen de su corazón y te iluminan, calientan, señalan el camino e infunden esperanza.  



😇   🙏

Oremos:


"Misericordias Domini in aeternum cantabo" (Sal 89, 2).

 A la voz de María santísima, la "Madre de la misericordia", a la voz de Santa Faustina, unamos también nosotros, Iglesia peregrina, nuestra voz.

Y tú, Faustina, don de Dios a nuestro tiempo, don de la tierra de Polonia a toda la Iglesia, concédenos percibir la profundidad de la misericordia divina, ayúdanos a experimentarla en nuestra vida y a testimoniarla a nuestros hermanos. 

Que tu mensaje de luz y esperanza se difunda por todo el mundo, mueva a los pecadores a la conversión, elimine las rivalidades y los odios, y abra a los hombres y las naciones a la práctica de la fraternidad. 

Hoy, nosotros, fijando, juntamente contigo, nuestra mirada en el rostro de Cristo resucitado, hacemos nuestra tu oración de abandono confiado y decimos con firme esperanza: "Cristo, Jesús, en ti confío". Amén.


 







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