El Bautismo del Señor

"Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco"

El Bautismo del Señor
 Bautismo del Señor , una de las escenas evangélicas en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles 
(barrio El GolfLas CondesSantiago de Chile) pintadas hacia 1940 en el taller de Pedro Subercaseaux.


Año litúrgico 2020 - 2021 - (Ciclo B) 


El día en el que Dios estuvo alegre

La Paloma mensajera de vida


“Encerrarnos” o “quedarnos en casa” en tiempos de Covid19 ha tenido resistencias, por eso admiro a Noé cómo hizo para encerrar tantos animales en la barca y conservarlos vivos y sanos. Luego, fue parte de una nueva creación, fue capaz de un mundo nuevo. Además, me sorprende es la seguridad para construir la barca y su astucia al soltar una paloma y esperar que regrese con un ramo de olivo en el pico como signo de esperanza y vida.

 

Ese gran diluvio es como el gran bautismo de la creación. Por eso, después del Covid19 las personas seremos diferentes, las familias distintas y el cuidado del prójimo irá más allá de ponerse una mascarilla. Debemos tener la esperanza en un trato más humanos en todos los escenarios de nuestra vida.

 

Las aguas de la pulcritud


En esta pandemia, lavarse con agua y jabón es un imperativo, es más seguro que el alcohol y todas las industrias auténticas y falsas desarrolladas. Es sorprendente, como el significado del agua se impregna. Por ejemplo, la creación de las aguas, el cruce del Mar Rojo, Juan el Bautista y el río Jordán, los lagos y mares domados por Jesucristo. En todos, su significado va desde la muerte y la vida, la esclavitud y la libertad, lo impuro y lo puro, la tormenta y la calma, lo viejo y lo nuevo.

 

Muchos, al enterarse de ser “positivos” revisan sus hábitos y tienen pesar de sus descuidos. El alcohol, el agua y el jabón han llegado psicológicamente a dar ‘seguridades’. Pensar que un virus potencialmente contagioso y misterioso también se aferra a la vida y muta. “Si te expones no llores”. Esta nueva forma de ‘purificarse’ nos da idea de aquello que debería significar nuestro bautismo: si no nos renovamos, purificamos, desinfectamos posiblemente suframos falta de oxigeno e incluso la muerte.

 

Sin agua no hay vida


Además, hay otra experiencia que se quedará en la historia de las familias. Los padres vivieron más tiempo con sus hijos, engendraron más hijos, descubrieron sus infidelidades y los verdaderos colores de sus cabellos. Muchos hicieron de la adversidad una oportunidad. Se reinventaron. Esta es la conversión. Hay un sueño de libertad, una tierra prometida, pero tienes que meterte al río y cruzarlo, te mojas, avanzas y alcanzas tus metas. Obviamente, sin Dios no cruzas el río y menos sobrevives a la tempestad.

 

La alegría de Dios


Y así llega la alegría. Con el Bautismo de Jesús se termina el tiempo de Navidad. Me quedo con una frase linda del ángel a María, luego a José, a los pastores,… Y a ti también: “No temas, el señor está contigo”, “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”. Ser el hijo amado es tener segura la inteligencia y el amor para enfrentar el futuro. Ser amado por el mismo Dios es alegría celestial, es el sentido eterno que llevamos en lo más profundo desde la creación. Mejor dicho, es la paloma que viene con voz de esperanza en el diluvio, el bautismo, en la transfiguración, es el Espíritu Santo, el amor de Dios que podemos experimentar cuando nos “desinfectamos”, “purificamos”, “bañamos”, “bautizamos”, “convertimos”.

 

Si Dios se complace en ti, la respuesta ya te la dejo en tu intimidad, en tu barca personal.



Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

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