Vigilia Pascual ( C ): “Cristo ha resucitado” aleluya. Aleluya. Aleluya.
"¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?"
En la Noche Santa, el gran anuncio es la esperanza:
el grito de la vida, la alegría que brota de un corazón en el que, por fin, encajan las piezas de la fe.
Dios es amor. Dios es vida.
Cristo resucitado: la plenitud del amor
La cruz y la muerte de Jesús parecían haber apagado toda luz.Para sus discípulos, la noche del Viernes Santo fue también la noche de sus esperanzas. Pero hay un amanecer.Y es un amanecer para todos.
Muy temprano, unas mujeres van al sepulcro con aromas preparados:
quieren honrar un cuerpo muerto, como se ha hecho siempre.
Sin embargo, al llegar no encuentran olor a muerte…
sino un sepulcro abierto y un mensaje desconcertante:
«¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?»
Asustadas, corren; luego son tranquilizadas por dos mensajeros.
Ellos las invitan a hacer memoria:
- a recordar las palabras de Jesús,
- a rehacer el camino,
- a encajar las piezas.
miramos hacia atrás, recorremos la historia de la salvación y dejamos que Dios nos muestre, paso a paso, cómo ha ido preparando este momento.
Es como armar un rompecabezas con las miradas, los gestos, las promesas y las palabras que Él ha usado para hacerse entender.
Las grandes etapas de la historia de la salvación
Las lecturas de la Vigilia nos ayudan a descubrir que toda la historia apunta a la Pascua de Cristo.
1. Ser felices
La primera lectura (Génesis) narra la creación.No es una explicación científica, sino una profunda reflexión teológica sobre un cosmos bello y armonioso, querido por Dios.
El ser humano está en la cúspide de esta creación…
pero pronto se dejará llevar por la soberbia de querer ser más que Dios.
2. Dios te da la vida
La segunda lectura presenta a Abraham e Isaac.Un padre dispuesto a sacrificar a su único hijo… y un Dios que detiene ese gesto.
La humanidad va comprendiendo, poco a poco, el valor sagrado de la vida:
no a los sacrificios humanos, no a la guerra, no al aborto.
3. Libertad y gracia
En la lectura del Éxodo, Israel es liberado de la esclavitud de Egipto y atraviesa el mar.Comienza el camino por el desierto:
lucha contra la tentación de los ídolos,
nostalgia de la esclavitud,
rebeldías y egoísmos que provocan muerte.
Dios alimenta con maná y promete una tierra de leche y miel.
Es el paso de la esclavitud a la libertad, del pecado a la gracia.
4. Fidelidad
Con Isaías, se subraya el fundamento de todo este camino:la relación de amor entre Dios y su pueblo.
Es una alianza en la que Dios permanece fiel, aun cuando el pueblo no siempre responde.
5. Fertilidad
En otro oráculo de Isaías, Dios se presenta como Esposo que ama gratuitamente y que ofrece una nueva alianza abierta a toda la humanidad, más allá de cualquier nacionalismo religioso.Su Palabra es eficaz: actúa para liberar, consolar y salvar.
6. Justicia y paz
El profeta Baruc invita a escuchar la Ley como camino de vida:un marco para relaciones justas con Dios, con uno mismo y con los hermanos.
No es una carga, sino un don para liberarse de la opresión y de la muerte, y vivir en la verdadera sabiduría.
7. Hay esperanza
Ezequiel retoma el anuncio de la Nueva Alianza:Dios promete un corazón nuevo.
No un corazón de piedra, sino de carne;
capaz de amar, de perdonar, de responder al amor de Dios.
Es el anuncio de una vida plena y renovada.
8. Morir para vivir
Con la carta a los Romanos, pasamos de la promesa a la realidad.San Pablo nos habla del bautismo: «Fuimos sepultados con Él en la muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, también nosotros caminemos en una vida nueva» (Rm 6,4).
Todo el camino de liberación —desde Egipto hasta los profetas— encontraba aquí su verdadero sentido:
en Cristo muerto y resucitado se realiza la liberación del pecado y de la muerte.
«Cristo ha resucitado, aleluya»
Este es el grito de victoria de la Noche Santa: Cristo ha resucitado. Aleluya. Aleluya.Si Él está vivo, todo tiene sentido:
Es realmente Dios.
Su proyecto de una humanidad nueva no es una utopía.
Doce hombres temerosos se convierten en testigos valientes porque han visto al Resucitado.
Todas las lecturas anteriores encuentran su centro en este acontecimiento:
la Resurrección no es un capítulo más,
es la clave de lectura de toda la historia.
El buen olor es para los vivos
Ahora, la fragilidad del cuerpo, la caducidad, la muerte…han sido atravesadas por la vida de Dios.
El buen olor ya no se guarda para los muertos, sino que se derrama sobre los vivos: ese perfume se llama bautismo, testimonio, amor, perdón.
La resurrección es:
liberación de la esclavitud del pecado, victoria sobre la duda, el miedo, la negación, la resignación. Por eso, la vocación última de todo cristiano es la vida en abundancia, la vida eterna.
Y, una vez más, resuena la pregunta que lo cambia todo:
«¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?»
Que esta Pascua nos ayude a buscar a Cristo donde Él está: en la vida, en la esperanza, en la fe de la Iglesia, en toda historia humana donde el amor tiene la última palabra.
Palabra del Papa Francisco
"Acallemos los gritos de muerte, que terminen las guerras. Que se acabe la producción y el comercio de armas, porque necesitamos pan y no fusiles. Que cesen los abortos, que matan la vida inocente. Que se abra el corazón del que tiene, para llenar las manos vacías del que carece de lo necesario”.
El Papa finalizó la homilía volviendo a los personajes con que comienza el relato evangélico de Mateo: las mujeres, “Abrazaron los pies que pisaron la muerte y abrieron el camino de la esperanza. Nosotros, peregrinos en busca de esperanza, hoy nos aferramos a Ti, Jesús Resucitado. Le damos la espalda a la muerte y te abrimos el corazón a Ti, que eres la Vida”.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 24, 1-12
El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron:
«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea, cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar».
Y recordaron sus palabras. Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás.
Eran María la Magdalena, Juana y María, la de Santiago. También las demás, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.
Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, ve solo los lienzos, Y se volvió a su casa, admirándose de lo sucedido.
Pintura: La mañana de la Resurrección, de Edward Burne-Jones, 1882.
Dos «ángeles» (u «hombres con vestiduras deslumbrantes»), Cristo resucitado y una de las mujeres (el evangelio de Juan especifica que María Magdalena) son representados en La mañana de la Resurrección, de Edward Burne-Jones, 1882.



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